La crisis no tiene espíritu navideño y, pese a que el consumidor se aprieta el cinturón para cumplir con la tradición consumista de estas fechas, los resultados siguen siendo insuficientes para los comerciantes. Así, en lo que va de campaña, los establecimientos han registrado una caída de las ventas que ronda el 20 por ciento y, en algunos casos, está llegando al 50.
Según el presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro, Manuel Blasco, las constantes precipitaciones que han marcado el mes de diciembre «nos han venido fatal; supongo que a los únicos a los que ha venido bien han sido los zapateros», comentó con sorna.
Tampoco ha beneficiado en nada la tardía bajada de las temperaturas, que ha motivado que los compradores hayan aguantado más sin rascarse los bolsillos para renovar su ropa de abrigo.
En cuanto a las obras de la calle Cruz Conde, «aunque han empezado en el peor momento, no nos están afectando demasiado; la coordinación con el Ayuntamiento es total, así que no nos podemos quejar», dijo Blasco.
A todos estos obstáculos se une «la razón fundamental del descenso de la facturación», añadió el comerciante, «que no es otra que la crisis económica, que ha provocado que se esté haciendo un 20 por ciento menos de caja que hace un año», dijo.
Blasco rompió una lanza por su sector. «No olvidemos que es el que llena de vida las calles y representa un 50 por ciento de la economía cordobesa; supone todo un mérito subsistir con los tiempos que corren».
En otras zonas, como Santa Rosa, la situación es aún peor. El presidente de su centro comercial abierto, Rafael Ballesteros, aseguró que «parece que no estamos en Navidad. La gente está mirando mucho en qué se gasta su dinero; ahora, los clientes que aparecen examinan mucho el género, pero apenas compran», manifestó preocupado.
En este sentido, alertó de que «la caída está siendo en picado; diría que las ventas se han desplomado en la campaña navideña hasta un 50 por ciento. Muchos empresarios están con el agua al cuello y, encima, no sabemos cuándo acabará esta crisis».
Para intentar animar las compras, los comerciantes están invirtiendo en espectáculos de calle, tales como castillos hinchables para los más pequeños —en Santa Rosa—, así como ofertas navideñas que, en algunos casos, como en la tienda de Precchio, en la calle Gondomar, llegan al 50 por ciento en determinados artículos. «Las ventas están muy flojas y hay que ofrecer descuentos para que los clientes decidan comprar», señaló una de sus dependientas.
En la misma línea se pronunció la responsable de Vanity Fair, un establecimiento dedicado a la venta de ropa interior. «Las lluvias han perjudicado mucho al sector. La gente no se atreve a salir a la calle. De hecho, las tiendas de los centros comerciales han multiplicado su facturación», indicó.
Esperando a los Reyes
Ahora, todas las miras están puestas en las compras de Reyes y en las rebajas. «Parece que los compradores están aguantando hasta el último momento, pero esperemos que a partir del lunes hoy la cosa se anime», dijo Blasco.
Su homólogo en Santa Rosa opinó igual, si bien se mostró menos optimista. «No olvidemos que en el periodo de descuentos, los márgenes de beneficios son mucho más bajos; en algunos casos, los comerciantes se conforman con liquidar el género aunque le saquen poco o nada; lo contrario supone la ruina», lamentó.





