ALDEA QUINTANA (LA CARLOTA)
Perteneciente a una familia dedicada a la aviación agrícola y forestal, Antonio Fernández Martínez comenzó su carrera como piloto a los 22 años y obtuvo la licencia en Estados Unidos. Desde entonces, se dedicó a la aviación tanto en la práctica como en la formación. Además de realizar las tareas propias del campo agrícola y foresta, como la fumigación o la extinción de incendio, este piloto carloteño era instructor de vuelo. Aunque muchos le recordarán por su profesionalidad en el trabajo y su coraje en la lucha contra incendios, son más los que echarán en falta su simpatía y alegría. «Hablaba con todo el mundo, era una persona muy querida», afirmó su hermano, Francisco Fernández. Tanto era así, que en el mundo de la aviación le habían bautizado como «El Carloto aéreo», sobrenombre con el que se le llegó a conocer en toda España. «Mi hermano llegaba a un aeropuerto», comentó Francisco, «y al solicitar permiso para aterrizar le preguntaban desde la torre de control que si era El Carloto. Con sólo oír su voz ya sabían que era él». Y es que Antonio era una persona alegre que se pasaba la vida contando chistes, anécdotas y vivencias. «Era un artista— continuó Francisco— al que le gustaba estar con sus amigos».
Antonio ya había viajado en 2010 a Chile para trabajar en la campaña de control y extinción de incendios. Para la campaña actual, Antonio hizo sus maletas el 30 de octubre del pasado año, con la esperanza de volver en abril próximo. El accidente ha puesto punto final a una vida dedicada a sus seres más queridos, pero también a su pasión por la aviación.




