Hace un año que Haití saltó a las portadas de todos los periódicos del mundo a causa del terremoto que destruyó su capital, Puerto Príncipe, y mató a cientos de miles de personas. La comunidad internacional ha volcado desde entonces una generosa ayuda para la reconstrucción, pero el resultado está lejos de ser siquiera visible. La realidad es que Haití ya era un país abatido por años de pobreza, corrupción y miseria pese a la asistencia internacional, de modo que, aunque tuviera éxito la reconstrucción que siguió al seísmo, el resultado seguiría siendo desolador. Por desgracia, hace tiempo que en Haití llueve sobre mojado.



