ARRANCA 2011 y en el sector de las frutas y hortalizas ya se observa con preocupación el horizonte de la ratificación del Acuerdo de Asociación con Marruecos. Un documento muy criticado por todo el sector que, una vez aprobado en Bruselas el pasado año por el Consejo de Ministros, ahora debe ser ratificado por el Parlamento Europeo. Con dicho acuerdo se mejoran las condiciones de exportación de determinadas frutas y hortalizas marroquíes al mercado europeo.
Hay fuertes presiones sobre los parlamentarios europeos intentando una última maniobra para frenar su aprobación. Una estrategia de lobby necesaria pero con pocas opciones de éxito. La complejidad del acuerdo y de las regulaciones europeas hacen difícil que los eurodiputados se posicionen contra la Comisión y el Consejo. No hay que olvidar que a pesar del papel europeísta de esta institución, gran parte de sus representantes defienden los intereses de Estados donde el sector hortofrutícola tiene poca importancia.
Otro asunto que afecta a este mismo colectivo ya se encuentra en la recámara legislativa de la UE. Se trata de la aprobación por la Comisión del nuevo Reglamento Regulatorio de la Organización Común del Mercado (OCM) de las Frutas y Hortalizas. Una nueva norma que amplía la última modificación de julio de 2010. Al igual que sucede en otros subsectores agrarios, uno de los caballos de batalla de los productores es fortalecer las medidas de regulación de mercados que permiten estabilizar los precio antes situaciones adversas. En este caso la demanda se centra en el incremento de los importes máximos de las ayudas para la retirada de producto, que puede ponerse en marcha en caso de hundimiento de los precios. Por tanto, habrá que ver cuál es el diseño final de esta OCM y esperar a la consecuente modificación de la norma nacional.



