El Partido Popular está convencido de que la gestión municipal para los próximos años, esté quien esté al mando del Ayuntamiento se caracterizará por una obligada economía de recursos, y por eso empieza a mostrar las cartas con las que jugará si logra la mayoría absoluta.
Su candidato, José Antonio Nieto, prometió ayer «un potente plan de austeridad» si es el nuevo alcalde de Córdoba, para acometer los «ajustes dolorosos» que serán necesarios por la crisis económica y la delicada situación financiera que atraviesa el Ayuntamiento de Córdoba. Para ello, insistió en que presicindirá de asesores y cargos de confianza y así conseguirá un notable ahorro a las arcas municipales.
El candidato popular reconoció que el trabajo de estas personas es «un apoyo» para las tareas de gobierno, pero se mostró decidido a prescindir de ellos para reducir los gastos, para sanear unas cuentas que sólo en el próximo año, dijo, podrían arrojar un déficit de entre 35 y 40 millones de euros, que se añadirían a la deuda municipal. Por eso pretende prescindir de «comodidades y lujos» y afirma que una de sus prioridades será «dejar de gastar el dinero en tonterías».
Créditos y proyectos
Lo hizo en los momentos previos al Pleno ordinario del Ayuntamiento de Córdoba, en el que los tres grupos municipales se pusieron de acuerdo para sacar adelante una moción en la que se pide al Gobierno de España que se revisen las actuales limitaciones al endeudamiento de los Consistorios, sobre todo en el caso de aquellas que están saneadas «y con capacidad para atender a la amortización de nuevos créditos y especialmente a los que sirvan para proyectos plurianuales».
La moción la había presentado el PP y se sumaron IU y el PSOE y recoge la petición de nuevos instrumentos que mejoren la financiación de los ayuntamientos. El portavoz de IU, Francisco Tejada, la había criticado por considerar que chocaba frontalmente con lo que Nieto había expuesto anteriormente contra el endeudamiento. Lo mismo había hecho el portavoz socialista, Rafael Blanco, que juzgó que esta moción buscaba ante todo «la confrontación».
El texto insta al Ejecutivo a aprobar un nuevo Estatuto de Gobierno Local «que recoja de forma expresa el principio de suficiencia financiera» y el Ayuntamiento elevará a la Federación Española de Municipios y Provincias una propuesta para modificar los tramos de población en la participación en los tributos del Estado.
Igual sucedió con una moción propuesta por Izquierda Unida, votada por el PSOE y el PP, para que se mantenga la ayuda de 426 a los parados que han agotado sus prestaciones. Su debate provocó un cruce de acusaciones sobre las causas de la crisis y el desempleo, que según el PP se deben a la gestión del Gobierno de Zapatero, a lo que los socialistas respondieron recordando que en las ciudades y comunidades en que gobiernan los populares, la situación de empleo y economía no está mucho mejor que en el resto.
IU y PSOE rechazaron además la moción presentada por el PP para proteger el Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena creando una fundación o institución que sirva para proteger su legado y mantener su actividad. Ambos coincidieron en criticar que los responsables de esta formación musical no hayan contactado con el Gobierno municipal, sino con la oposición del PP.
En su lugar, sacaron adelante un acuerdo para «continuar y potenciar la colaboración» para que los medios municipales «puedan garantizar la preservación del legado de la música cordobesa», lo que aludía a la posibilidad de digitalizar el archivo a cargo del propio Consistorio.



