Cada año millares de personas padecen dolores articulares y de espalda, inflamatorios, degenerativos o traumáticos, así como lesiones tendinosas de diversa etiología. Desgraciadamente, curar estas patologías no siempre es posible, suele ser difícil y la mayoría de las veces el alivio de los síntomas no es duradero. Para tener un efecto positivo y lo más duradero posible sobre la evolución de estas enfermedades hay que entender los procesos que las producen y actuar sobre ellos. Este es el objetivo de la terapia por señal pulsátil (PST).
De sobra es sabido que el ser humano es un organismo electromagnético. Cada actividad de los nervios, el corazón y el músculo genera un campo (muy débil) de energía. Aplicable también a la actividad cerebral. Hemos hecho uso de esto durante muchas décadas y como consecuencia tenemos el ECG, EMG, EEG. En esta propiedad del organismo se basa la terapia PST. En términos simplificados puede ser explicada de la siguiente manera: El hueso es un tejido vivo, formado por células, que constantemente se tiene que regenerar. Alrededor de cada conjunto celular hay un campo eléctrico. Este hace que el tejido conectivo y cartílago se estén regenerando continuamente en personas sanas y activas. La actividad física ejerce una presión sobre el cartílago, que inicia este proceso de regeneración bioeléctrica. La inmovilidad, la falta de uso y desgaste. Las lesiones traumáticas, la osteoporosis y otras enfermedades son causa de una interrupción de este campo de energía e inhiben sus propiedades naturales para regenerarse.
La tecnología PST actúa emitiendo una serie de señales o impulsos eléctricos que actúan específicamente en el tejido conectivo de cartílagos, tendones y ligamentos, simulando las señales fisiológicas requeridas, haciendo que el campo eléctrico se restablezca y el tejido se regenere, lo que produce una disminución progresiva en el dolor y la inflamación que a menudo conduce a la recuperación del paciente.
Dependiendo de la naturaleza de la enfermedad, entre el 70-80 por ciento de los pacientes sintieron una mejoría significativa en la movilidad, experimentaron alivio significativo del dolor e incluso lograron la desaparición del mismo. Cuanto más pronto se aplica el tratamiento PST, mejor será el efecto. Así, en las primeras etapas de la osteoartritis es más probable la posibilidad de que el cartílago se pueda regenerar casi por completo.
La PST fue desarrollada por médicos y biofísicos, durante más de 35 años, para el alivio del dolor y tratamiento de problemas musculares y articulares. Fue utilizada inicialmente en la década de los 70 para el tratamiento de lesiones de los tejidos blandos, y en la década de los 80 para acelerar la cicatrización de las úlceras y quemaduras de piel. Posteriormente comenzó a usarse para el tratamiento de las partes ósea y reparación del cartílago, en particular en caso de retraso en la cicatrización de fracturas. En el dolor articular y diversos daños en relación con la artritis reumatoide y la osteoartrosis, así como el dolor post-traumático y post-operatorio (lesiones deportivas y fracturas óseas).Se usa también en el deporte profesional, para aliviar el dolor y mejorar la flexibilidad, acelerar la curación de las lesiones tendinosas deportivas, articulares y para el dolor de espalda.
Los últimos estudios realizados han sido en el tratamiento de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas y en la actualidad se están haciendo ensayos para su uso en el tratamiento del linfedema .
La PST es una tecnología innovadora, que tiene como ventajas ser una terapia fisiológica, no invasiva ni agresiva, sin manipulaciones ni efectos secundarios conocidos y con muy pocas contraindicaciones.
El tratamiento consta de entre 9 y 12 sesiones consecutivas, de 60 minutos cada una, con un descanso máximo de 2 días, durante el fin de semana, y siempre después de la tercera sesión. Durante las cuales el paciente estará cómodamente sentado o acostado –según la parte a tratar–. El tratamiento no es doloroso y sólo algunos pacientes sienten un ligero cosquilleo o sensación de calor en las fases iniciales del mismo, que es temporal, e indica una reacción positiva al mismo.



