No quieren que su demanda se convierta en una especie de cacería, ni critican el trabajo que llevan a cabo las chicas, pero quieren que se vayan de su polígono. Los empresarios de La Torrecilla han empezado a moverse para echar a las mujeres que ejercen la prostitución cerca de sus naves, de sus establecimientos. «Tan sólo defendemos los intereses de nuestros negocios», indicó el presidente de la Asociación de Propietarios y Empresarios de los polígonos industriales Amargacena-La Torrecilla (Apreama), Francisco Pérez.
Según la opinión de los industriales, la vía más eficaz radica en la prohibición a través de la imposición de multas, tomando como ejemplo Granada. En esta ciudad andaluza, el Ayuntamiento multa con sanciones de entre 750 y 3.000 euros la prostitución callejera, dependiendo de la zona donde se practique. Dicha prohibición se estipula en los artículos 54 y 55 de una ordenanza que también regula la música o los mimos callejeros.
Presión policial
Esta normativa considera «muy grave» las conductas tipificadas si se realizan «en espacios situados a menos de doscientos metros de distintas zonas residenciales, centros educativos o cualquier otro lugar donde se realice actividad comercial o empresarial alguna». La falta leve —es decir, la que implique ser sancionada fuera de esa distancia— conlleva multas de hasta 750 euros. La muy grave, de 3.000 euros. El mismo texto establece que las multas pagadas por las prostitutas se destinarán a programas sociales.
Los empresarios han mantenido ya una reunión con el concejal de Seguridad en el Ayuntamiento, José Joaquín Cuadra, para plantearle sus demandas al respecto, «y se mostró muy interesado y colaborador; estamos satisfechos por su implicación. Sobre la ordenanza, no sabemos si se llevará o no cabo; de momento, lo único que puede hacer el Consistorio es estar encima, presionar un poco a las chicas mediante patrullas locales para que se vayan a otro lado, pero nada más porque se trata de un tema que depende de la Policía Nacional».
El responsable del colectivo añadió que «tenemos conocimiento de que hay autocares que traen a las chicas de otras provincias; de hecho, desde el Consistorio nos han dicho que intentemos tomar nota de las matrículas, por si se pudiera estar cometiendo algún delito», dijo Pérez.
Uno de los puntos ante el que se reúnen los «vigilantes» de las chicas es la marisquería Varadero, ubicada junto a la avenida de La Torrecilla. Desde el establecimiento apuntaron que «no hemos tenido ningún problema con ellos, pero sí, vienen por la noche, piden un café y se quedan en la puerta para controlar a las mujeres».
Añadieron que «están todas las noches y cada día parece que hay más; se colocan en la rotonda de entrada y en esta avenida; ya superan la decena», informaron.



