El último presidente de la extinta Cajasur hasta su intervención por el Banco de España en mayo pasado, Santiago Gómez Sierra, aseguró ayer a canaldiocesis.tv que el «final de Cajasur se entiende como la lealtad de la Iglesia en favor del bien común y que no ha sido un uso teórico, sino efectivo, y real para defender a los trabajadores».
Gómez Sierra, que actualmente es obispo auxiliar de Sevilla, destacó, a la hora de hacer balance de su trayectoria sacerdotal en Córdoba, que «uno de los encargos más señalados» de entonces fue «el de consejero y posteriormente presidente de Cajasur, un periodo en el que he tenido momentos gratificantes, pero también de cruz y sufrimiento».
A pesar de la situación vivida por la ahora BBK Bank Cajasur, que, según Gómez Serna, «es lo mismo que ha pasado en todas las cajas del sector», su paso por ella le ha servido para bien, y defendió la misión de la Iglesia en ella siguiendo el camino del Evangelio: «La pobreza, el no buscar el interés propio; todo esto es una fuente de libertad inigualable y yo lo he comprobado en Cajasur», comentó.



