En medio de la madrugada, quebrando el silencio de la noche entre los edificios de Pozoblanco, el tambor de la Cofradía de Nuestra Señora de Luna llama a los hermanos a presentarse para ir a buscar a la Virgen al Santuario de la Jara. «El tambor comienza la ronda de casa en casa a la una de la mañana y termina sobre las cinco», explicó el capitán de la cofradía, Juan García.
Después de la llamada, el ritual se repite cofrade tras cofrade. Camisa blanca, levita, pantalón, chaleco y mascota negras, medalla en la solapa, cordón rojo cruzando el dorso, cartuchera al cinto, polvorera cruzada en el pecho y escopeta sobre el hombro. Un primer disparo de honor al salir de la casa y luego, todos uniformados como marca la tradición, pasan revista y parten a por la patrona y alcaldesa de Pozoblanco, la Virgen de Luna.
La bandera de oro y celeste, portada por el alférez de la cofradía, abre la marcha entre las salves de honor de todos los hermanos. «El ritual no se ha trasformado desde el siglo XV, la cofradía sigue inalterable desde hace siglos. Sólo hemos cambiado lo que el tiempo nos ha obligado a cambiar. Pero lo que es la base del rito, los principios fundamentales, son inamovibles», recordó Juan García. Cada descarga suena más cercana desde el Santuario de la Jara, hasta que el olor a pólvora se hace presente en la puerta de la ermita. Las descargas son un privilegio concedido por el rey de Fernando VII a esta cofradía de origen militar.
Al llegar al Santuario de la Jara la tradición marca que la cofradía entra a por la Virgen y comienza la procesión, que efectúa una de las descargas sobre el antiguo camino real, que pasa por la puerta del templo pozalbeño.
Cerca de diez mil personas, según estimaciones de Policía Local y Guardia Civil presencian esta procesión, la misa y viven la romería, que pese al aire que azota el lugar, no queda deslucida.
La misa estuvo presidida por la Virgen de Luna, a la que rodean, a modo de guardianes, todos los cofrades con su escopeta al hombro. Curioso el detalle de la banda sonora de tan solemne acto. Salves en los puntos indicados de la ceremonia, música del coro en honor a la Virgen y repique de campana, que luego no deja de sonar durante toda la romería, de manos de los más pequeños, que tiran de la cuerda mientras sus padres los sostienen en brazos.
Casa Cofradía, renovada
Tras la eucaristía, dio comienzo la convivencia y se hicieron notar las novedades de este año. «Hemos reformado los servicios de la casa de la cofradía. Se han habilitado nuevas zonas de aparcamientos. Y una reforma muy simbólica, como es cambiar parte de la tapia por una verja que nos permita ver desde aquí a nuestro pueblo hermano, Villanueva de Córdoba», explicó el alcalde pozalbense, Baldomero García. Por otro lado, la Virgen de Luna, este año, ha estrenado un nuevo fajín y un cetro.
A las 15.00 horas, aproximadamente, la patrona partió para Pozoblanco acompañada por los cofrades, que la dejaron, caída la noche, en la Iglesia de Santa Catalina. Lugar que será su casa hasta el próximo 12 de junio, cuando, la Patrona y Alcaldesa de Pozoblanco vuelva de nuevo al Santuario de la Jara.



