Si ya les iba mal, la nueva normativa de circular como máximo a 110 kilómetros por hora en las autovías va a afectar aún más negativamente, si cabe, a las ventas de vehículos en los concesionarios. Según estimó el sector, la medida «va a frenar al posible comprador a la hora de elegir un coche con un motor potente y optará por uno con menos potencia, porque nadie va a comprar nada para que luego no pueda disfrutarlo», por voz del director gerente de KIA, Francisco Javier Rovira.
Y es que prácticamente todos los modelos nuevos de coches que están saliendo al mercado vienen preparados para correr. Es decir, tienen una potencia de unos 130 caballos y tienen la sexta marcha o, incluso, en algunos casos ya se está hablando de una séptima, con lo que esa velocidad máxima que se impondrá hasta julio próximo impedirá que esos vehículos circulen de forma óptima.
«Se notará una bajada aún mayor para los vehículos con vocación un tanto deportiva», abundó, por su parte, José Luis Vergara, portavoz de los concesionarios cordobeses y vicepresidente de la Asociación de Talleres (Atradeco).
No obstante, el sentir generalizado es que se trata de «una mala noticia más que añadir a las demás, y que fastidian y ralentizan todavía más el entorno de consumo y anulan las pocas ganas de comprar que tiene la gente». Esas otras noticias, en opinión de Miguel Díaz Matito, gerente de Concesa-Ford, aluden al actual precio del combustible (1,30 euros por litro) o la crisis generalizada del sector del motor, que no termina de levantar cabeza.
Pérdidas mensuales
Según Vergara, «no sólo no hay recuperación, sino que las pérdidas son prácticamente mensuales». De hecho, en comparación del primer semestre de 2010, cuando se puso en marcha un plan 2000E para renovar el parque de vehículos, a los primeros meses del actual, «el menudeo, es decir el comprador uno a uno, se está perdiendo entre un 47 y un 50 por ciento cada mes, y Córdoba está hoy a un tercio de lo que se hacía en negocio en enero o febrero de 2007».
Y es un problema que se experimenta en toda la gama de vehículos. Ahora, «se vende muy poco la furgoneta pequeña, porque los pequeños autónomos han cerrado o apenas venden; se vende algo más el furgón y en cuanto a vehículos, hay más venta de la gama media y la media-baja», añadió el también representante de Citroën.
Un fenómeno que se ha experimentado de forma especial en Lucena, donde en su día, junto con la zona de El Ejido, era donde más coches de importación se adquirían de España, «y ahora está cayendo más incluso que en Córdoba capital», explicó José Luis Vergara, y eso, a la postre, incide en otros negocios como los talleres, cuyas reparaciones han descendido bastante, ya que «la gente saca menos el coche o los daños pequeños ni los arregla», comentó Rovira.
Frente a ello, en Francia o Alemania hay un repunte de las ventas con las llamadas «primas para el desguace» y mientras que allí se renueva el parque, «aquí fomentamos que se envejezca a marchas forzadas». Y, precisamente, una de las fórmulas para ahorrar combustible, que es la teórica finalidad de la medida de los 110 kilómetros por hora, es la de «renovar el parque antiguo, que ayuda más a reducir gasolina y gasóleo por las nuevas motorizaciones que medidas como la de bajar la velocidad», consideró Miguel Díaz.




