Lucas Alcaraz, con una semana de sosiego por medio, admite implícitamente el aumento de competencias tras la salida de Zubillaga. El técnico, sin embargo, demuestra, principalmente que aún tiene una sed enorme de ver al Córdoba recuperarse de las derrotas ante Barça B y Numancia, a pesar de que afronta dos salidas consecutivas: Elche (mañana) y Tenerife. Incluso, el preparador alimenta las expectativas de aquellos que piensan que el equipo todavía puede pelear por un hueco en el «play off».
Alcaraz no quiere que ningún debate externo haga perder de vista la importancia de la competición, pero apunta que «es loable» pensar que la plantilla puede mejorar el rendimiento en el último tercio de competición. «Cada uno puede tener las ilusiones a largo plazo que quiera», explica sobre las opciones de pugnar por las eliminatorias de ascenso y para dejar a un lado el discurso exclusivo de centrarse en la permanencia. El técnico tiene clara la receta para progresar. «El equipo necesita estar intenso, concentrado, derrochar energía y hacer las cosas en condiciones, y para eso lo mejor es centrarse en el muy corto plazo», reflexiona. Aunque cree que «salvo en la última media hora del otro día, el equipo tiene una buena dinámica y tiene que seguir en la misma idea de juego».
El alta médica de Gaspar, tras siete meses de recuperación de una lesión de rodilla, y la presencia del canterano Mane en el trabajo del primer equipo han sido temas de actualidad esta semana. Alcaraz admite implícitamente sus nuevos galones en el club cuando se le pregunta por el medio ofensivo del filial. «Ha estado varias veces con nosotros y tengo que ir siguiendo a la gente (de la cantera) por lo que pueda surgir», comenta.
Ampliación de funciones
El granadino recalca que «intento ir a ver a la cantera los máximos partidos posibles, porque en un club es importante optimizar todos los recursos; el hecho de que los chavales sepan cómo trabajar con nosotros y la forma de jugar es bueno a la hora de que haya una transición». Más claro, agua.
Respecto al regreso en partido oficial de Gaspar, Alcaraz puntualiza que su vuelta «es una muy buena noticia, está entrenando muy fuerte, con más volumen que el resto, pero tenemos que tener paciencia y no poner plazos, sino todo el empeño en que jugadores como él o Sesma recuperen la forma física, porque pueden sernos de gran ayuda en la parte final».
Alcaraz desvela que su gran preocupación para el tramo final de Liga es que «no sabemos cuándo va a estar el equipo más o menos bien», porque «ahora mismo tenemos a ocho o nueve jugadores con entre tres y cuatro tarjetas, y las sanciones y las lesiones influyen mucho en el rendimiento».
Menos importancia le otorga el preparador granadino a la circunstancia de que los goles en el partido ante el Numancia llegaran en acciones a balón parado. «Hay que conseguir que te metan los menos posibles así y tú meter los máximos posibles... creo que son circunstancias del juego que hay que tratar de limitarlas al máximo, pero sabiendo que a lo largo de una temporada suceden», dice.
El equipo puede pasar un mal momento tras los dos tropiezos consecutivos. El técnico replica que «tanto en los buenos como en los malos resultados hay que centrarse en corregir cosas objetivas, más que incidir en estados de ánimo».
El último apunte fue para rebatir la tendencia positiva del equipo cuando la posible venta del club acaparaba casi toda la atención de los medios. «Encontrar una relación de causa-efecto entre todo lo que pasa en el entorno y el resultado es atractivo a nivel periodístico, pero no tiene por qué ser así; lo que sí ha demostrado el equipo es que en un período de mucha incertidumbre, que no ha terminado, ha estado a la altura de las circunstancias. Eso se ha traducido en resultados, pero ya existía la actitud previa a esos resultados», concluye.




