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Aire y sonrisas (1-2)

El Córdoba remonta el gol inicial de Nino gracias a los tantos de Callejón y Aguilar, para romper con un triunfo la serie de tres derrotas consecutivas y distanciarse del descenso a Segunda B

Día 20/03/2011 - 10.57h

Nino, con el 7 a sus espaldas, estuvo a punto de cambiarle el destino a un partido que el Córdoba tenía bajo control. Primero, al poco de comenzar el encuentro, puso por delante al Tenerife, confirmando que el jamón de pata negra se paga más por algo. En su caso, el gol. En la primera que tuvo, marcó. Y, después, cuando el cuadro blanquiverde ya había remontado el partido, fue capaz de envolver a todo un Heliodoro Rodríguez para llevar al Tenerife a una página épica levantando a todo un estadio recordando al mejor Raúl. El almeriense, además de ser muy bueno, corrió con desesperación a por el balón con el fin de contagiar a todos sus compañeros. Y estuvo cerca, pero no lo consiguió porque Nino solo no fue suficiente para vencer a un Córdoba inteligente, que supo esperar su momento, y templó mejor.

Así se explica que el Córdoba pueda amanecer hoy con una sonrisa después de un partido en el que le dio tiempo a todo: sufrir, marcar, reaccionar, controlar, dominar y sufrir para sonreír. Y, además, respirar, puesto que los tres puntos obtenidos en la isla le supusieron mucho aire. De un lado, rompió la mala serie de tres derrotas seguidas; de otro, volvió a establecer una distancia mayor sobre el descenso y acercarse al play off. Concretamente, a siete puntos de ambos. Eso, sin contar que el Tenerife vuelve a verlo casi tan lejos como los «condenados» Albacete y Ponferradina si no media un milagro.

De entrada, hubo partido en la pizarra. Tapia escondió sus cartas y presentó un once revolucionario, que se le fastidió en el calentamiento, puesto que Julio Álvarez se lesionó. Por su parte, Alcaraz confirmó la banda izquierda configurada por los «currantes» Fuentes y Camille, si bien el protagonismo lo acapararon Alberto, que superó la prueba sin problemas, y Pepe Díaz, para sumar cinco cordobeses en la alineación titular.

Y ese protagonismo no se redujo a la planilla de las alineaciones. Alberto, al minuto, vio como Igor estuvo cerca de marcarle aprovechando un error de Richy dentro del área. Por su parte, Díaz estuvo cercano a abrir el marcador tras una nueva jugada de diseño a balón parado, pero a su tiro le sobraron 10 centímetros.

A la siguiente, apareció Nino. Y el almeriense es de los que siempre aparecen. Además, liberado de marca para rematar un centro de Dubarbier. Al Córdoba se le presentaba un partido nuevo y un escenario inesperado, puesto que en sus previsiones esperaba a un rival nervioso. Por suerte, los blanquiverdes se repusieron y se percataron de que su adversario mantenía sus dudas. Eso se fraguó en lagunas defensivas que ofrecían autopistas para los blanquiverdes a la hora de ir al ataque.

En una de ellas, Bertrán cometió una falta sobre Charles en el costado. Callejón cerró tanto la trayectoria del balón que se fue para la portería. El Córdoba empezaba a verse por encima de su rival. Así acabó la primera parte y así empezó la segunda. Como muestra, Charles puso un balón en la cruceta de la portería y Díaz forzó la expulsión de Melli. Quedaba tiempo para mucho, pero el Tenerife se iba descomponiendo por momentos. En uno de ellos y tras varias oleadas en el ataque, el balón quedó en la bota derecha de Alberto Aguilar, quien fusiló la portería de Aragoneses. Por cierto, que el de Benamejí marcó también en el Gran Canaria el gol de la victoria.

Agobio final

A partir de ese momento, daba la sensación de que el partido podría acabar en goleada blanquiverde. Tapia movió el banquillo y dio entrada a los dos ex blanquiverdes que le quedaban en la recámara por aquello de ver si se cumplía la norma no escrita del maleficio de los ex. Sin embargo y a la postre, la jugada no le salió.

Pero más que los cambios, que aportaron, lo que cambió el partido fue una carrera de Nino. Trató de arrastras a sus compañeros y a todo el estadio. Y, en ese momento, el Córdoba padeció de lo que en el deporte se llama miedo a ganar. El Heliodoro apretó al Córdoba y su equipo empezó a rondar la portería de Alberto, independientemente de que tuviera un jugador menos sobre el campo.

Lo intentó mucho Juanlu Hens y también Natalio, pero, sobre todo, Nino. El almeriense probó de lejos con su pierna derecha y con la cabeza. Incluso, una de ellas acabó en un gol bien anulado por fuera de juego. Incluso, probaron el más difícil todavía con una expulsión de Sicilia en la prolongación. Para el Córdoba, lo mejor fue que el partido llegó al final y que su sufrimiento se convirtió en tres valiosos puntos que le dejan muy cerca de la permanencia. El próximo sábado puede lograr otros tres puntos de oro ante el Nástic. Ésa será otra final.

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