Beatriz Ortega, de 21 años y estudiante de Turismo, ha resultado elegida Miss Córdoba en la reciente edición del popular certamen de belleza. Beatriz, que se presentaba a este concurso por tercera vez, asegura que el éxito se fundamenta en el trabajo y la perseverancia.
—¿Qué es ser Reina de la Belleza?
—Un trabajo como cualquier otro en el que hay que ser responsable, presentable y procurar pasarlo bien. Necesitas estar convencida de lo que haces y suficiente determinación como para vencer la timidez y ganar así en confianza. Para alcanzar una meta siempre es preciso tener paciencia y no desesperarse jamás ante las dificultades.
—¿Se cree usted la más bella de Córdoba?
—La belleza es algo muy subjetivo. Lo que a unos les gusta a otros puede desagradarle. No me siento diferente a ninguna chica. Una miss que se considere mejor que otras mujeres comete un error. Este año me han elegido a mí, el que viene elegirán a otra y así sucesivamente. Es absurdo creértelo.
—¿Ser guapa es un problema?
—No creo que sea un inconveniente sino más bien una ventaja. Y no digo que me guste pero por desgracia vivimos en un mundo en el que la imagen que proyectas de cara al exterior es más importante que tu interior. Me parece injusto porque hay muchas personas válidas que quizás no encuentran el trabajo adecuado por culpa de su físico. Pero es lo que vemos a diario.
—¿Cuál es la mayor desventaja?
—Tener que enfrentarte al prejuicio de que, por el hecho de ser miss, nadie te considere simpática ni inteligente. No sé de qué manera fueron este tipo de certámenes en el pasado pero hoy encuentras a chicas muy preparadas, con carreras universitarias y un nivel muy alto.
—No todas las que se ven por televisión son así.
—Detesto a las personas que se hacen famosas gracias a arrimarse a alguien por interés. Eso es perder la dignidad y el respeto por uno mismo. Desde luego constituye el camino más fácil pero su recorrido es muy corto. Yo soy una luchadora y creo en el esfuerzo y el trabajo duro.
—¿Por qué se presentó usted al certamen de Miss Córdoba?
—Ésta es la tercera vez que participo. Ya le digo que hay que tener constancia para lograr lo que te propones. En mi caso debo decir que ser miss era algo que me hacía ilusión desde niña. Y los sueños se cumplen si luchas por ellos. En el año 2008 fui Sultana del Carnaval y conocí a los delegados de Miss Córdoba que me animaron a que me presentara al concurso. El primer año estaba muy nerviosa pero vas adquiriendo experiencia y tablas a la hora de desfilar.
—¿Qué sintió usted cuando escuchó al jurado decir su nombre?
—La verdad es que me puse a llorar porque no me lo creía.
—¿Existe mucha competencia en los certámenes de belleza?
—Otros años sí que se ha notado bastante pero lo considero normal ya que somos muchas y todas queremos ganar. En la edición de este año, sin embargo, ha habido un buen ambiente y nos hemos llevado muy bien.
—¿Qué hace para mantener su físico?
—Pues bastantes sacrificios. Desde luego hay que mantener una alimentación equilibrada y también practicar ejercicio de forma habitual. Cuando salgo con mis amigas no siempre puedo comer lo que me apetece. Pocas cosas se logran sin esfuerzo y a mí, desde luego, nadie me ha regalado nada.



