La comisión de seguimiento del acuerdo laboral en BBK Bank Cajasur se reunió ayer con los datos definitivos del proceso. Al final, 144 trabajadores se han acogido forzosamente a las bajas voluntarias incentivadas tras habérsele advertido que, de no hacerlo, serían despedidos. Los principales sindicatos del banco no temen nuevas reducciones de plantilla.
Según fuentes sindicales, el expediente de regulación de empleo (ERE) en Cajasur, que se acaba de cerrar, afectará a 652 empleados en lugar de los 668 prevists inicialmente. De ellos, 415 serán prejubilados —el cupo se cubrió sin problema y son 13 menos de lo planteado en un principio por esta vía, ya que había afectados que cumplían este año la edad de jubilación—. Además, 219 se han adherido a las bajas voluntarias incentivadas —75 en el periodo de libre acogimiento y los citados 144 forzosamente— y 18 a las suspensiones temporales de contrato que pueden prolongarse durante cuatro años.
Fue el lunes 21 de marzo cuando se constató el escaso éxito de las bajas voluntarias y las suspensiones de contrato tras acabar esa jornada el plazo de adhesión. Se pretendía lograr 130 salidas con la primera fórmula y 110 congelaciones en las vinculaciones laborales. A esa fecha, sólo 75 empleados pidieron dejar el banco y 14 suspender el contrato. Ante esa situación, la dirección de la entidad dio un ultimátum: los 151 trabajadores que faltaban hasta 240 los designaría ella y debían acogerse a las medidas voluntarias. De lo contrario, serían despedidos y perderían una prima de 6.000 euros que sólo percibirían si dejaban «motu proprio» Cajasur.
Según explicaron fuentes sindicales, de esos 151 empleados, a tres no se les podía despedir —uno falleció y otros dos por motivos legales—. Y de los 148 restantes, 144 solicitaron la baja voluntaria, mientras que cuatro pidieron acogerse a la suspensión de contrato y se les ha concedido.
El presidente de Aspromonte (sindicato mayoritario en Cajasur), Ignacio Torres, señaló que la salida forzada de trabajadores «se podría decir que ha sido un doloroso mal necesario» para poder mantener el funcionamiento de la entidad y el resto de empleos. «Si desde la empresa nos comunican que la viabilidad de la entidad peligraría, siguen quedando 2.200 ó 2.300 familias por los trabajadores que continúan por las que también hay que velar», reflexionó. Y recordó que Cajasur avisó cuando se firmó en enero el acuerdo laboral que éste se debía ejecutar «hasta su último fin, porque, si no, la viabilidad de la empresa se vería comprometida».
Situación «viable»
Dicho acuerdo, rubricado por los sindicatos, establecía que se debía alcanzar un ahorro de costes laborales de 42 millones. Si no se lograba con medidas voluntarias, la entidad podría actuar unilateralmente.
Torres confesó que ha sido una semana «muy dura». Y reconoció que «a quien le toca» tener que dejar la entidad, por «bueno que sea el acuerdo» para la salida, «no le parece bueno».
Añadió que «no tenemos temor» a que se den nuevos despidos en 2012 si no se logran los objetivos que se ha fijado el banco en 2011: volver a la senda de los beneficios, aunque con unos números positivos modestos. Y es que, siguió, «esperamos que las previsiones de rentabilidad se cumplan. Entendemos que son buenos profesionales y que las proyecciones de futuro las han hecho correctamente».
Y el portavoz en la entidad de CC.OO. —segunda fuerza en representación sindical en Cajasur—, José Navarro, reiteró el mensaje de que con una ampliación de la edad de prejubilación y merma en los salarios de altos cargos «se hubiera evitado la parte no voluntaria». Añadió que «no tememos un recorte de plantilla en 2012». De hecho, sostuvo que «confiamos en que los gestores hayan hecho bien las cuentas», en alusión a sus previsiones de alcanzar en 2011 un modesto beneficio, pero que en 2013 llegará a ser de 85 millones antes de impuestos. Indicó que con el ERE realizado la situación del banco queda «viable».
el secretario de la sección sindical de UGT en Cajasur, Antonio Bueno, sostuvo que las 144 salidas forzosas «entendemos que han sido una situación traumática, pero necesaria para la viabilidad de Cajasur», si bien puntualizó que es un «drama» para las familias afectadas. Bueno no valoró si UGT teme nuevos recortes si Cajasur no logr sus objetivos en 2011: «Eso ya es el futuro. Hoy por ayer, se da por concluido el recorte laboral y hay que ponerse a trabajar».



