Desde que Salinas anunciara aquí que contaba con Lucas Alcaraz para la próxima temporada y que lo haría con galones de mánager en las decisiones deportivas más importantes, la maquinaria del futuro deportivo, pese a estar pendiente del institucional, se ha puesto en marcha.
La semana pasada el entrenador granadino confirmó que tiene «un compromiso moral con el dueño (José Romero)» para continuar al frente del equipo y concretar su renovación más allá del 30 de junio que expira su contrato. Ayer, fue Oriol Riera quien detalló cómo está su situación. El delantero también finaliza contrato en junio. Tiene una cláusula (como la inmensa mayoría de la plantilla) para renovar automáticamente por partidos. Le quedan seis encuentros por disputar, con un mínimo de 45 minutos jugados, para lograrlo, según adelantó el propio futbolista.
«Tengo un año más dependiendo de partidos, pero estoy tranquilo», aseguró. Luego, mucho más concretó, avanzó que «me faltan seis partidos», aunque con el matiz de que necesita jugar al menos 45 minutos para que le sirvan a la hora de contarlos para prolongar el contrato.
El atacante desvinculó su suplencia de ese hipotético motivo: «Estas dos semanas estuve jodido del hombro y aún sigo estando un poquito mal, y he estado entrenando al 50 por ciento por no lastimarme más».
Ambición en la plantilla
Luque, Richy, Pepe Díaz y ahora Oriol Riera. Todos han demostrado un talante muy ambicioso y de no conformarse con la permanencia. Los cuatro han puesto el acento en que el equipo puede dar más de sí.
«Ahora viene lo más bonito, conseguir el objetivo primordial, que es la permanencia, y luego soñar con cotas mayores; no hay que salir de esta dinámica», dijo el catalán. «Hay que conseguir rápidamente los 50 puntos y luego soñar con otros objetivos». A su juicio, «la diferencia con la primera vuelta es que el equipo sale desde el minuto uno a ganar el partido y estamos convencidos de que podemos ganar a cualquiera».



