Su centro de operaciones lo tenían distribuido en seis pisos que habían convertido en un auténtico «supermercado» de la droga. El Ministerio Fiscal solicita penas que suman 73 años de prisión para siete acusados por pertenecer a una red dedicada al tráfico de estupefacientes.
Según la calificación, los procesados se organizaron para dedicarse a la venta de droga. La «cabecilla» de la trama era la acusada M.A.M.S., que poseía los distintos inmuebles, ubicados en el Sector Sur, dedicados a distintos fines.
Así, tres de las viviendas eran utilizadas por los clientes para adquirir e incluso consumir las sustancias.
La procesada C.R.P., en concierto con M.A.M.S., recibía a los compradores en uno de los pisos, mientras que en otro, J.M.Q.M., que se encargaba de custodiar la droga, colaboraba también en las operaciones de venta.
Funciones en la red
El procesado M.A.M.M. utilizaba otro domicilio para ocultar los estupefacientes antes de confeccionar las papelinas, así como guardar el dinero obtenido y los efectos (joyas, cámaras de video, etc...) que los clientes entregaban para pagarse sus dosis.
El encargado de vigilar las ganancias eran A.L.S.L., tío de la «jefa» de la red, M.A.M.S.
Además, en otro bloque, los procesados tenían otras dos viviendas más, ocupadas por la hermana de M.A.M.S. (también procesada) y por la madre de ambas, A.M.S.L., que también ocultaban y vendían a terceros la droga.
El 29 de julio de 2009, agentes de la Policía Judicial llevaron a cabo las correspondientes diligencias de entrada y registro en los referidos inmuebles. El total de las sustancias intervenidas —hachís, heroína y cocaína, entre otras— hubiera alcanzado en el mercado un valor de 80.000 euros.
Las penas que solicita el fiscal oscilan entre doce y diez años de prisión, a las que se suman multas de que van de 160.000 a los 250.000 euros para cada uno de los procesados.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Córdoba será la encargada de enjuiciar el caso. La vista se celebrará los próximos 5 y 5 de abril.



