Llega el momento decisivo de la temporada. Faltan 10 jornadas. El punto en el que se deciden los objetivos en cualquier categoría. El Córdoba afronta el tramo final en una situación muy difícil deportiva y económicamente.
En lo deportivo, el equipo, sin apenas riesgo de descenso (10 puntos de colchón), está a 7 puntos del «play off» de ascenso. Parte en clara desventaja respecto a sus rivales directos de la zona noble.
En lo institucional, los dirigentes siguen buscando un comprador. Mientras tanto, éstos negocian con los acreedores, principalmente Hacienda y Seguridad Social, y los proveedores para alcanzar un acuerdo que aplace las deudas. Y lo están haciendo lanzando la amenaza pública, siempre un instrumento de presión, de acogerse a la Ley Concursal si no consiguen pactar.
El Córdoba, despegado del peligro del descenso, ha hecho la goma constantemente con las eliminatorias de ascenso. Excluidas obviamente las primeras jornadas, el conjunto blanquiverde ha estado en tres ocasiones a tiro del play off, es decir, a tres puntos de distancia. Lo consiguió en las jornadas 11, 20 y 26.
El bloque blanquiverde siempre falló en esas situaciones. Las oportunidades de dar el salto de calidad se escaparon de las manos cuando mejor pintaba la situación clasificatoria. La primera vez, curiosamente, coincidió con el mismo tramo del calendario que el actual en la primera vuelta. El Córdoba se colocó a tres puntos de las eliminatorias tras vencer al Huesca en casa. La derrota el lunes siguiente en Alcorcón lo desplomó.
También se acercó a la zona noble en la penúltima jornada de la primera vuelta. El triunfo en Las Palmas (0-1) le puso con 24 puntos a tiro del Granada, octavo con 27 (con el Barça B y el Villarreal B por delante). También estaba a tres del descenso, que abría el Alcorcón con 21.
En la fecha 26 fue la última vez que estuvo al acecho de la promoción. Había superado al Cartagena y se colocaba, precisamente, a tres puntos del conjunto murciano. La comparativa con el descenso es odiosa. El Córdoba no está a tiro de los puestos de descenso desde la jornada 21, tras empatar en casa con el Girona. Casi tres meses sin acercarse al peligro.
El camino que le queda al Córdoba para poder alcanzar el play off es más difícil por la distancia de puntos que por el calendario. En las diez últimas jornadas, el equipo tiene un «planning» cómodo. Tiene que enfrentarse al Alcorcón (casa), Villarreal B (fuera), Granada (c), Recreativo (f), Betis (c), Valladolid (f), Albacete (c), Ponferradina (f), Las Palmas (c) y Girona (f). Al Alba y los bercianos, incluso, podría encontrárselos descendidos matemáticamente.
Negociación con Hacienda
La senda económica está más difícil. El triunvirato de mando, Salinas, Prieto y Peña, están negociando un acuerdo con los acreedores y proveedores para evitar acogerse a la Ley Concursal. Las taquillas que se realicen ante el Granada y el Betis también resultarán decisivas para poder prolongar al máximo esa situación. La entrada de liquidez se antoja decisiva para llegar a junio sin necesidad de acudir a la intervención judicial.
El principal problema radica con Hacienda y Seguridad Social. El club necesita aplazar una deuda de algo más de tres millones. Quiere hacerlo por un período de, al menos, cinco años. Para ello, la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) le ha exigido al Córdoba que cambie su garantía de pago. Ahora, ejerce esa función la mitad de los ingresos mensuales de los derechos televisivos.
El club sopesó la posibilidad de entregar las acciones de una empresa del dueño del club como garantía, pero la AEAT le indicó que prefiere un bien inmueble para ese fin. Prasa lo aportará. Y lo hará con una ventaja adicional. Hacienda incluso le ha sugerido que prefiere un bien inmueble que ya esté hipotecado por una cuantía menor sobre el valor real del bien (por ejemplo, que aporte un inmueble con una hipoteca de 3 millones sobre un bien que valga 8).




