SECRETARIO PROVINCIAL UPA
CÓRDOBA
—¿Qué balance hace de la manifestación que tuvo lugar en Córdoba el pasado viernes?
—La participación fue muy alta, ya que hubo una gran respuesta por parte de los agricultores y los ganaderos, algo que no es fácil, ya que es un sector poco reivindicativo al que le cuesta dejar sus labores diarias.
—El motivo de la protesta fue el bajo precio del aceite de oliva, incluso por debajo de los costes de producción. ¿La situación es insostenible para el sector?
—Con los precios actuales, ni el olivar de sierra ni el tradicional, que representan el 50% del total de explotaciones que hay en Córdoba, cubren sus costes. —¿Por qué se ha llegado a esta situación?
—El principal problema es que cada año se produce 1,4 millones de toneladas de aceite en España. Esta cantidad representa una gran oferta. Además, existe una falta de concentración de los productores, ya que esto nos coloca en una situación de debilidad frente a la gran distribución, que sí son pocos. No es necesario que desaparezcan cooperativas mediante fusiones, sino que sería suficiente con alcanzar acuerdos puntuales entre ellas para vender conjuntamente su aceite.
—En la manifestación solicitaron la activación del almacenamiento privado del aceite. ¿Esta medida es imprescindible?
—Es fundamental porque con ese mecanismo lograríamos un repunte automático de los precios. También pedimos la actualización del precio a partir del cual se activa el almacenamiento. El actual, recogido en un reglamento aprobado en 1998, está fijado en 1,76 euros, un valor que debe estar constante durante una semana.
—El comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, afirmó que no se dan las condiciones para activar este mecanismo. ¿A qué achaca estanegativa?
—El comisario sigue a rajatabla la legislación actual, que está totalmente obsoleta. No obstante, en la normativa también se recoge que se puede activar el almacenamiento privado si hay una grave perturbación del mercado. Nosotros creemos que se da esa situación de inestabilidad por culpa de la gran distribución, que utiliza el aceite de oliva como producto «gancho». A pesar de todo ello, confío en que en la reunión del 13 de abril de los ministros de agricultura de la UE se apruebe este mecanismo.
—¿Qué otras medidas son necesarias para reactivar al sector oleícola?
—Vemos necesaria una modificación de la legislación comercial para poner fin a estos abusos de la gran distribución. Además, pedimos la creación de un gasóleo profesional y medidas de tipo fiscal, como un cambio en el sistema de módulo y una unificación del IVA compensatorio.
—El sector olivarero no es la única actividad agraria que pasa dificultades. Los ganaderos también tienen muchos problemas…
—Los ganaderos lo están pasando aún peor, si cabe, que los olivareros. La ganadería, que representa un 23 por ciento de la actividad agraria en Córdoba, tiene un peso fundamental en el norte de la provincia. Los precios en origen están muy bajos y los costes no paran de crecer, sobre todo los piensos, cuyo valor se ha duplicado en un año. Cada día se están cerrando explotaciones. Abogamos por que se fije un contrato homologado que ayude a establecer un precio mínimo.



