Lo expresó muy bien uno de los galardonados, el doctor Librado Carrasco Otero, al decir que «estos premios nos convierte por un día en profetas en nuestra tierra». Y es que ése es, básicamente, el espíritu de los Premios Fundación Caja Rural de Córdoba, que ayer se entregaron en su primera edición en el Salón Liceo del Círculo de la Amistad: servir como reconocimiento a la labor de colectivos y personas que habitualmente permanecen ocultas para el gran público.
Pero también pretenden convertirse en un «referente anual de la Fundación» como elemento inmerso y presente de forma permanente en el seno de la sociedad cordobesa, tal y como apuntó al comienzo del acto el director de la Fundación, Enrique Aguilar, y en cuya idea volvió a insistir en su cierre el presidente, Manuel Enríquez.
De hecho, el también presidente de Caja Rural de Córdoba recordó lo extremadamente difícil que resulta en tiempos de desasosiego, como los actuales, «que lleguen a buen puerto los proyectos planteados por fundaciones y otros organismos filantrópicos, pero tenemos un compromiso con Córdoba y los cordobeses y estos premios reflejan el espíritu y el acuerdo que ha hecho suyos la Fundación».
Optimismo en el futuro
En este sentido, Enríquez se mostró muy optimista de las futuras ediciones de este galardón, habida cuenta de la «gran cantidad y calidad de los trabajos que se presentaron y que me demuestran que Córdoba está viva».
Pero si algo quiso destacar de verdad el presidente de la Caja Rural cordobesa fue la responsabilidad adquirida por su Fundación hacia el proyecto de la Capitalidad Cultural de 2016, algo que tuvo su reflejo en la institución de la primera de las categorías de estos premios, la Recuperación del Patrimonio Histórico Artístico Provincial, así como en el Premio Internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler, que suponen «nuestro granito de arena hacia la consecución de esa meta».
Así, esa primera categoría recayó en la restauración y puesta en valor de la Capilla Mudéjar de San Bartolomé, en cuyo proyecto participó de forma muy activa la Universidad de Córdoba (UCO), galardonado con 12.000 euros y una estatuilla especialmente diseñada para la ocasión.
El decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Eulalio Sánchez, fue el encargado de recogerlo en nombre de todos los que participaron en el proyecto, del que comentó que es un ejemplo de convivencia intercultural, muy en consonancia con la iniciativa de Córdoba 2016, y que desde hace un año que se abrió «ya ha recibido la visita de 300.000 personas, siendo el cuarto monumento cordobés más visitado».
Posteriormente, los doctores Librado Carrasco y Luis Rallo recogieron ex aequo el premio a los proyectos de I+D+i (6.000 euros y estatuilla) sobre dos estudios relacionados con el porcino y el olivar en extensivo, con gran proyección ambos en los mercados nacionales e internacionales, mientras que el director de la Fundación Emet Arco Iris, Alfonso Fernández Zamorano, planteó una emotiva exposición sobre la labor de atención a personas con adicciones que desde 2005 lleva ya 4.000 pacientes tratados. El último premio para iniciativas empresariales promovidas por jóvenes, con también 6.000 euros y estatuilla, correspondió a Gregasa, una firma familiar de Fuente Obejuna, y que recogió Gregorio Gala.



