Los algodoneros temen que las siete desmotadoras actualmente autorizadas no tengan capacidad suficiente para acoger, con la agilidad necesaria, la producción de algodón que se estima para este año en el que ha habido un ligero incremento de las siembras, seguramente propiciado por el buen precio que tuvo este producto el año pasado.
En este sentido, el presidente de Asaja Sevilla, Ricardo Serra, ha solicitado al secretario general de Medio Rural del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM) que se estudien soluciones como podrían ser arbitrar la posibilidad de entrega de algodón en almacenes alternativos que tendrían que ser abiertos por parte de las industrias desmotadoras o bien que se modifique la normativa vigente para permitir que en esta campaña vuelva a operar la desmotadora Blanca Paloma S.A. por ser esta «la única desmotadora con capacidad de funcionar».
En defensa de esta alternativa, Serra alega que esta desmotadora situada en la zona de Villamanrique no fue autorizada a abrir sus puertas en 2010, pero sí lo hizo en 2009, ya tras la reestructuración del sector y, que además está situada en una zona con un porcentaje de desempleo altísimo que se paliaría con su apertura ya que daría empleo directo a 30 trabajadores e indirecto a más de 100 empresas auxiliares. Además, la apertura de Blanca Paloma beneficiaría a los agricultores de la margen derecha del Guadalquivir (Marisma de Sevilla y Huelva), casi 700, ya que en esta margen del río no opera ninguna otra desmotadora , por lo que con la apertura de ésta se evitarían altos costes en transporte.
Más superficie sembrada
En esta campaña las estimaciones de siembra de la Consejería de Agricultura son de unas 72.000 hectáreas. Asimismo, según datos de Asaja, en la campaña pasada la producción final se situó en torno a 128.000 toneladas, cantidad que fue «significativamente mayor que la prevista como objetivo en el Plan de Reestructuración de la Industria Desmotadora, que estimaba esa producción entre las 75.000 y las 100.000 toneladas».
Según Asaja, «de no mediar problemas climatológicos o fitosanitarios importantes en la presente campaña», y tomando como base el mismo rendimiento que en la campaña anterior, la producción de este año podría ascender a unas 150.000 toneladas, lo que en opinión de Serra «excedería la capacidad de desmotado de las siete industrias que funcionaron en 2010».
Los algodoneros temen que con esta producción sea imposible que se recoja el algodón con la agilidad suficiente que exige este cultivo y que se produzcan largas colas en las entregas, lo que provoca perjuicios a los agricultores por el sobrecoste que les supone en transporte y sobre todo por el riesgo de pérdida de calidad del algodón en caso de lluvias.



