El candidato de IU y actual alcalde, Andrés Ocaña, cerró ayer la campaña en la caseta de la coalición en el recinto ferial. El cabeza de lista de la formación de izquierdas sostuvo que el cambio que propone el PP es para peor, se sitúa sobre la «revancha» y va a hacer que muchas cosas conseguidas gracias al esfuerzo de la ciudadanía se deshagan.
Ocaña, por enésima vez, dedicó más tiempo a criticar a su homólogo popular, José Antonio Nieto, que a explicar su labor de gobierno el último mandato o sus proyectos para el que está a punto de arrancar. Del cabeza de lista del PP, dijo que, a su juicio, ha evidenciado carecer de propuestas y que su «único argumento es la negación».
De otro lado, reclamó a los electores que voten sin traicionar sus ideas propias y participen porque la abstención es «una actitud que beneficia a los que sólo quieren el poder y la participación hará que la democracia sea mejor». Asimismo, reiteró su preocupación por el resultado que pueda obtener el empresario Rafael Gómez como candidato de Unión Cordobesa porque considera que el mensaje que lanza de que «todo es gratis y posible» resulta «infantil, poco creíble y poco serio».
«Califato independiente»
Por ello, le preocupa el número de votos que pueda conseguir Gómez en el sentido de la imagen que se pueda dar de la ciudad, teniendo en cuenta además que, al contrario de lo que dice ese candidato, es imposible llevar a cabo los compromisos que anuncia a los ciudadanos,salvo que, indicó con ironía, «Córdoba se declare califato independiente y fije sus propias normas y leyes».
Sobre el movimiento 15M, afirmó que respeta, pero no comparte la decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de no autorizar las concentraciones en la jornada de reflexión y aseguró que, a no ser que alguien le obligue, no mandará a la Policía Local para echar a los jóvenes de la acampada en el bulevar Gran Capitán. Añadió que este grupo no está impidiendo el desarrollo de la campaña electoral y no es un delito expresarse, lo que pasa es que «lo espontáneo molesta en una sociedad en la que parece que todo tiene que estar controlado». A nadie se le escapa que la coalición mima a los integrantes de esta movilización como un «semillero» de votos de cara a la cita con las urnas de mañana.



