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La debacle electoral de IU se cobra también a su responsable orgánico

El coordinador local, José Luis Gómez, dimite y afirma que el partido asume la derrota así como no haber sabido «desenmascarar» a Sandokán

Día 08/06/2011 - 09.46h

La «hemorragia» de votos de IU en la capital en las municipales sigue cobrándose trayectorias políticas. Su coordinador local, José Luis Gómez, anunció ayer que no optará a la reelección en la asamblea que la coalición celebrará en septiembre —algo adelantada por la debacle en las urnas—. Su decisión, confesó, está relacionada directamente con los malos resultados, de los que aseguró es responsable «IU de Córdoba». Entre otros motivos, por no saber «desenmascarar» a Rafael Gómez, cuyo nuevo partido, Unión Cordobesa (UCOR), obtuvo un amplio respaldo en feudos rojos.

El 22-M esta formación de izquierdas perdió 27.824 papeletas y pasó de contar con 11 ediles a tener 4. Además, tuvo que ceder el bastón de mando, ostentado en cogobierno con el PSOE, al PP, que logró mayoría absoluta. La misma noche de los comicios, el candidato y alcalde en funciones, Andrés Ocaña, anunciaba su renuncia al acta de concejal y se cargaba con toda la responsabilidad de lo sucedido. Y Gómez ayer le siguió los pasos. Tras reconocer que IU había sufrido su «mayor derrota» en Córdoba, anunció que no se presentará a la reelección en su cargo, al que llegó en noviembre de 2007, en la asamblea de la coalición que tendrá lugar en septiembre. Explicó que su decisión está «por supuesto» directamente vinculada a la debacle electoral.

No obstante, varió algo el argumento al ser interrogado sobre si influyó en su postura la petición de la dimisión de las direcciones provincial y local que hizo el viernes el exlíder federal de IU, Julio Anguita —ésta quedó plasmada en un documento que aprobó la asamblea Centro de este partido—. «Yo lo tenía casi decidido antes de las elecciones. Los resultados me pusieron la puntilla», sostuvo.

El cónclave en el que dejará el puesto y se elegirá una nueva dirección tendrá lugar en septiembre. Se adelanta un mes sobre lo previsto. Sin el batacazo en las urnas hubiera sido en octubre. El varapalo del 22-M «influyó», reconoció Gómez, en acelerar la convocatoria de la asamblea —ésta finalizará un proceso de reflexión interna que arranca ahora—.

No fue la única vez en que habló de forma muy franca. Desveló que la dirección local de la coalición ha hecho una «fuerte autocrítica». Y la principal conclusión es que «IU de Córdoba» es la responsable de la masiva pérdida de apoyos. «No buscamos culpables fuera ni en circunstancias que están sucediendo», añadió. Defendió que tenían «candidato, lista y programa buenos», pero, reflexionó, «no hemos sabido llegar a la sociedad, transmitirle ese mensaje o hacer un buen análisis de cuestiones que no hemos podido prever».

«Dardo» a Ocaña

Todo muy etéreo, hasta que empezó a hablar claro, por ejemplo, del impacto de Rafael Gómez. Reconoció que «a un imputado en un caso de corrupción Malaya y uno de los mayores deudores del Ayuntamiento la población le ha votado y no hemos sabido desenmascararle». Defendió que su partido alertó en la campaña sobre la controvertida figura del empresario de Cañero, aunque «a lo mejor la fórmula no fue buena». Sonó a ejercicio de voluntarismo, porque realmente la coalición no dedicó tiempo al líder de UCOR, que acabó siendo su gran rival. «En momentos de recesión, este tipo de populismo cala más de lo deseado en la población. Y no estuvimos ahí», reiteró.

A la reflexión sobre Rafael Gómez hay que sumar otra. El coordinador local indicó que, pese al paro y la precariedad de muchos trabajadores, éstos no ven en IU una fuerza que pueda darles respuesta en Córdoba. «Es fallo nuestro», confesó. Si se unen ambos elementos, se tiene un «mea culpa» en toda regla: IU fue barrida en sus feudos tradicionales, en barrios considerados obreros, por UCOR.

Ahora bien, pese a poner por las nubes a su candidato, también pareció «clavarle» un «dardo». Entre los errores de la coalición, destacó «sobre todo que ha hecho falta mucho contacto con la calle y no estar centrados tanto en la institución». No en vano, Ocaña quiso mantener un perfil muy institucional, pese a que el PP arrancó muy pronto la precampaña.

Fue el único reproche al alcalde en funciones. Y es que Gómez descartó que la labor de IU en el Ayuntamiento hubiera sido un factor de la debacle.

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