En apenas dos horas, el tribunal designado para juzgar a M.J.M.G., acusado de matar a su padre a puñaladas en noviembre de 2009 en Montilla, emitió su veredicto. Por unanimidad, los miembros del jurado declararon al procesado culpable de homicidio, contemplando la circunstancia agravante de parentesco, pero también que en el momento de los hechos se encontraba fuera de control, al sufrir un brote psicótico como consecuencia de la esquizofrenia que sufre.
Sin duda, las pruebas periciales que se practicaron ayer fueron claves para el veredicto. Entre los expertos que subieron al estrado para prestar declaración, destacó el testimonio de uno de los psiquiatras que examinó al acusado. Manifestó de manera contundente que M.J.M.G. se encontraba «en pleno delirio» cuando apuñaló a su progenitor. «Su control de los impulsos era nulo», señaló.
Es más, según aseguró este especialista, el ahora condenado «ha protagonizado 14 episodios previos en los que ha habido un riesgo inminente bien contra su persona, o contra los demás».
También declaró la médico del centro de salud de Montilla que controlaba el tratamiento del acusado. Calificó a M.J.M.G. de un «paciente difícil» ya que era usual que se opusiera a tomarse las pastillas prescritas. Además, destacó que estaba «desestabilizado» casi permanentemente. «Cuando se enfadaba e insultaba a sus padres solía mostrar arrepentimiento después», recordó.
En cuanto a los forenses que realizaron la autopsia a la víctima, revelaron que presentaba 14 heridas identificables. Todas, excepto dos —que se localizaban en la espalda— «estaban en el lateral derecho del cuerpo».
Desangrado
A preguntas de la defensa, los médicos especificaron que las lesiones «presentaban un patrón de ataque desordenado» y confirmaron que la que causó la muerte del hombre fue la herida que seccionó la arteria carótida derecha del cuello, que provocó un shock hemorrágico a la víctima.
En sus conclusiones finales, Ministerio Público y defensa solicitaron que M.J.M.G. sea internado en un centro psiquiátrico por un periodo de 12 años y 7 meses, algo con lo que el propio condenado dijo «estar de acuerdo».



