DICE tolerar con «peros» aquello que se sale del flamenco más puro: «Por ejemplo, en alguna de las actuaciones que hemos organizado, se ha subido al escenario una caja, y eso que no soy muy amigo de las percusiones», asegura. El presidente de la peña flamenca Fosforito defiende un arte que, desde su punto de vista, «tiene un número minoritario de aficionados».
—Su peña ha cumplido ya 27 años. En este tiempo, ha organizado más de 300 actos. ¿Cómo tiene tanto aguante?
—Porque soy un apasionado del flamenco. Es una gran afición. En todo ese tiempo he sido 22 años presidente y cinco vicepresidente. Pero todos en la peña trabajamos con mucha dedicación y cariño para seguir adelante. Y, en esta labor, es imprescindible el apoyo de nuestro titular, que siempre está ahí.
—¿Uno nace o se hace peñista?
—Se hace, sin duda. Hay quienes no saben nada de flamenco y cuando vienen a la peña y ven una actuación se quedan sorprendidos y se enganchan porque impacta ver a los artistas sobre el tablao, ser espectadores de sus cantes y toques, y de sus silencios. Eso es más difícil de ver en un festival.
—¿Quiere con eso decir que prefiere sus particulares noches blancas del flamenco?
—Sí, porque son dos cosas totalmente distintas. El mundo de la peña es un mundo de recogimiento. No soy muy partidario de festivales como la Noche Blanca, en la que se concentra todo a la vez. Creo que sería mejor, por ejemplo, programar varios conciertos a lo largo de un mes. Si no, de la otra manera, todo se diluye mucho. De todas formas, esa noche hay que echarse a la calle y no quedarse en la peña.
—Dice que la afición al flamenco es minoritaria. Pero las miles de personas que se concentran dicen lo contrario...
Noche Blanca «No soy muy partidario de este festival, en el que se concentran todas las actuaciones en una noche»
—Cuando digo que la afición es minoritaria me refiero a si comparas con la que tiene la copla. Y en la Noche Blanca, no todos los asistentes son amantes del flamenco. Es verdad que cada día hay más gente interesada. Pero, por ejemplo, si en Córdoba hubiera, digamos, 3.000 aficionados nos faltaría sitio en las peñas para las actuaciones.
—¿Qué opina de los nuevos talentos?
—Si los que van saliendo lo hacen bien, es decir, flamencos que cumplen con los cánones, bienvenido sea.
—¿Y si no?
—No es lo que yo entiendo por flamenco.
—¿Cuáles son las próximas actividades de la peña?
—Pues acabamos de terminar el ciclo con la Feria. Ahora, vamos a reinaugurar nuestra sede en Las Beatillas, donde hemos llevado a cabo una intervención importante. Empezaremos en octubre, una vez que pase el verano y el calor. Y no pararemos hasta abril.
—Además de actuaciones, ¿participan en otras actividades?
—Sí. Estamos presentes en la Batalla de las Flores. Montamos nuestra caseta en la Feria y también asistimos a las romerías de Linares y de Santo Domingo, entre otras acciones.



