La guadaña de la crisis sigue segando vidas acomodadas, que acaban abocadas a una caja de cartón y a la caridad. Así lo revelan los datos de Cáritas Diocesana de Córdoba, que en los primeros cinco meses del año ha duplicado el número de atenciones a personas sin hogar, asistiendo a una media de 100 «sin techo» cada noche (en total, 3.750 atenciones).
El colectivo de nuevos inquilinos de la calle lo engrosan, sobre todo, inmigrantes en busca de una oportunidad laboral. Y, desde la ONG, temen que lo peor está por llegar. «Cuando se acaben los subsidios, muchas familias estarán en riesgo de exclusión social y demandarán nuestra ayuda», apuntó ayer el secretario general de Cáritas en Córdoba, Salvador Ruiz.
El dispositivo de atención nocturna a indigentes, también conocido como la «UVI social», lo conforman un trabajador social, un educador y varios voluntarios que patrullan las calles de la capital cordobesa para asistir a los más pobres.
Otras ayudas
Por otro lado, Cáritas también ha visto incrementarse las atenciones de primera necesidad, que incluyen alimentos o el pago de la luz, agua o gastos de higiene. Así, de enero a mayo ha realizado 562 —el año pasado fueron 516—. Corresponden en un 61 por ciento a atención primaria, seguido en un 26 por ciento por el asesoramiento, información y orientación laboral. El último lugar, con un 13 por ciento, lo ocupa la asistencia al colectivo de personas sin hogar, según informó el secretario general de la ONG en Córdoba, Salvador Ruiz.
También en su programa del Hogar Residencia San Pablo, que acoge a mayores sin recursos, la entidad sin ánimo de lucro ha visto duplicarse el número de personas necesitadas. Actualmente asiste a 36 y ya están todas las plazas cubiertas. «Muchas han vivido en la calle; por eso, hemos ido cubriendo las plazas poco a poco, dando pasos para facilitar la convivencia, ya que la mayoría de los que están en el centro han aguantado mucho tiempo solos», dijo Ruiz.
Además, en su lucha contra el desempleo, Cáritas mantiene en la actualidad 100 puestos de trabajo de inserción a través de Solemccor (Solidaridad y Empleo de Cáritas de Córdoba), de la gestión de ecoparques y el programa de auxiliares de ayuda a domicilio a mayores y discapacitados.
Pese a tener su bolsa de empleo cerrada, «porque creaba expectativas que luego no se podían cumplir por la falta de ofertas laborales», dijo Ruiz, Cáritas ha atendido en los cinco primeros meses del año 158 consultas.
La ONG sigue trabajando en las obras de su futuro parque móvil y centro de formación laboral, que se ubicará en el polígono de Las Quemadas, y que «esperemos que esté listo para principios del año que viene», dijo Ruiz.
En cuanto a la actividad desempeñada en 2010, se realizaron 1.539 atenciones primarias, ascendiendo a 30.000 las que se desarrollaron desde las 137 Cáritas Parroquiales de toda la Diócesis. Asimismo, se puso en marcha el proyecto de acogida a reclusos Virgen de la Merced, para presos con permisos penitenciarios, por el que pasaron 15 personas.
Todo este trabajo se realiza «gracias a los 900 voluntarios, que permiten que Cáritas llegue a todos los rincones de la diócesis», dijo el secretario general. También se sustentan en las subvenciones, «principalmente del IRPF», añadió.
Por su parte, el delegado diocesano de Cáritas en Córdoba, Manuel María Hinojosa, informó de la campaña del Corpus Christi, en la que hoy el obispo de Calahorra y la Calzada-Logroño, Juan José Omella, ofrecerá la conferencia «El ministerio de la caridad en la iglesia» a las 20.30 horas en el Palacio Episcopal.
El miércoles habrá una vigilia de oración en la parroquia San Miguel a las 21.00 horas y el jueves se hará una cuestación con 25 mesas distribuidas por la ciudad.
Hinojosa lanzó una llamada a la caridad. «Seguimos necesitando más voluntarios y más recursos para poder desarrollar nuestros proyectos».
Quiso dejar claro que «nuestra motivación última viene de la Iglesia, de Jesús y de creer que es posible una sociedad más justa desde la fraternidad y el compartir».



