Cultura lo hace público y omite mención alguna al argumento clave del jurado de que San Sebastián 2016 «contribuirá a que cesen las actitudes violentas en el País Vasco»
Día 15/07/2011
Y Manfred Gaulhofer, presidente del jurado de la Capitalidad Cultural 2016 dijo: «La designación de San Sebastián contribuirá a que cesen las actividades violentas en el País Vasco; nos ha emocionado el esfuerzo por lograr la paz». Media tarde del 28 de junio pasado. Ayer, el Ministerio de Cultura, justo cuando desde el Ayuntamiento de Córdoba se nubló aún más la imparcialidad de este comité, y en el límite del plazo, hizo público el informe esperado por todos. La justificación detallada (apenas media página con cinco puntos) de la elección donostiarra.
Como muchos vaticinaban, ni una sola mención al alegato pacifista de Gaulhofer, clave en la designación y fuera de todos los criterios del proceso que fija la Decisión de 2006 de Bruselas y la orden ministerial de 2009. Ni una sola línea que refuerce lo que todo el mundo calificó el 28 de junio de «decisión política». Eso sí, elogios a un «excelente programa cultural» que no detalla con un «innovador enfoque» y apoyado por todos.
Reproducimos a continuación de modo literal las razones del jurado para hacer a San Sebastián Ciudad Europea de la Cultura 2016:
1-«El título de la candidatura, “Cultura para la convivencia”, que sintetiza uno de los principales retos de Europa: la coexistencia respetuosa de gente que “comparten espacios en los que cohabitan múltiples identidades, valores y objetivos y se redefinen constantemente entre sí”.
2-«Un excelente programa cultural situado bajo el espíritu de "Olas de energía ciudadana", con 62 proyectos estructurados a lo largo de cuatro ejes: "Faro de la paz", "Faro de la vida", "Faro de las voces" y "Faro del mar y de la tierra " y desarrollados según cinco metodologías transversales de trabajo. Al Comité le complació observar que algunas de estas iniciativas ya estaban en marcha; otras comenzarán a aplicarse en los meses o años próximos, y algunas de ellas incluso se prolongarían pasado el año 2016. El programa fue liderado de forma muy convincente por su director artístico Santi Eraso que acaba de dimitir como tal en contra de lo que exige la normativa del proceso.
3-«El innovador enfoque utilizado para fomentar la participación de los actores culturales y los ciudadanos en la elaboración de la candidatura».
4-La voluntad de conectar Donostia-San Sebastián a Europa (y al mundo en general), utilizando una serie de iniciativas móviles (oficina, barco, tren y circo) con el fin de intercambiar y aprender, difundiendo el programa cultural por toda Europa y recopilando las mejores experiencias de otras ciudades europeas.
5-El apoyo unánime de todos los partidos representados en el Ayuntamiento, así como el apoyo de la Diputación Foral de Gipuzkoa y del gobierno de la comunidad autónoma del País Vasco no hay mención expresa de Bildu.
«Las deliberaciones finales del jurado se organizaron en una discusión abierta en la que cada miembro del comité expresó libremente su opinión», prosigue el informe final del jurado. «El debate se centró en los criterios tal y como están establecidos en el artículo 4 de la Decisión (la «Dimensión Europea» y «La Ciudad y los Ciudadanos») y en la calidad y sostenibilidad de los programas culturales presentados por las ciudades», agregó.
Llegados al punto de la votación, el documento no especifica el resultado final pero sí aclara que los dos tercios mínimos exigidos (al menos ocho de los trece miembros del jurado) se logró con «una clara mayoría que satisfacía el requisito y tras votar en secreto». Se acordó así que «Donostia-San Sebastián era la que mejor reflejaba los objetivos y los criterios de la manifestación Capital Europea de la Cultura, y que ofrecía la mejor posibilidad para la puesta en práctica exitosa de la iniciativa», finaliza.
Recomendaciones
El comité apostilla una serie de recomendaciones a San Sebastián, a continuación, que están reguladas en el propio procedimiento y que sí tienen más tinte político, lo cual denota el peso que tuvo este aspecto en la decisión final. Así, el comité felicita a Donostia-San Sebastián por la calidad de su candidatura, «que impresionó al Comité de Selección en la fase de preselección, y que fue confirmada en la fase de selección final. El Comité de Seguimiento y Asesoría seguirá de cerca el cumplimiento de todos los compromisos realizados por la ciudad en la fase de selección», apunta en primera instancia.
Además, considera que el citado comité de seguimiento, que ya ha despertado tensión política por la inclusión de PNV y Bildu en el mismo aislando a PSOE y PP, «centrará la atención de su actividad en asegurar que se mantengan el enfoque, el contenido y la calidad del programa tal y como se propone en la candidatura». Santi Eraso, director artístico del proyecto, presentó su dimisión días atrás. «El Comité de Selección consideró que el programa ha sido elaborado de forma muy convincente por el equipo artístico liderado por su director, y recomienda encarecidamente a la ciudad que mantenga al equipo artístico y al director en el proyecto», señala al respecto.
En este mismo sentido, el jurado recomienda también «revisar la estructura organizativa y de gestión de la entidad que preparará y aplicará el programa de la Ciudad Europea de la Cultura y que se asegure de que la estructura es la adecuada al enfoque y la complejidad de las tareas que están por venir y que confirme inequívocamente tanto la responsabilidad global del director artístico en la calidad del programa como su absoluta independencia en la realización de decisiones artísticas».
Llega entonces el turno de los matices políticos. El comité de selección apuesta por «la importancia del apoyo constante y estable de las autoridades políticas a lo largo de la preparación del proyecto», dadas las críticas de Bildu antes de ganar las elecciones al proyecto. Para ello se plantea una unanimidad y consenso de todos los partidos que no se está dando, información regular de todo cuanto se avance, presencia del Ministerio de Cultura, control sobre la financiación ampliada, estrechar lazos con Wroclaw la ciudad polaca elegida, y especial hincapié «en la importancia de exhibir el logotipo oficial del título de Capital Europea de la Cultura en los materiales de comunicación relativos a la iniciativa».



