La sensibilidad de los caballos ante los ruidos obliga a los cocheros a estar alerta para evitar desboques
Día 17/08/2011
Los titulares deberán acreditar anualmente las condiciones sanitarias de las caballerías mediante la presentación de la certificación veterinaria actualizada, expedida por facultativo competente, pudiendo el Ayuntamiento ordenar, con carácter extraordinario, las inspecciones que considere necesarias.
Está prohibido a los conductores de carruajes separarse de sus coches mientras éstos se hallen enganchados a las caballerías en la vía pública. Así mismo las caballerías deberán encontrarse debidamente amarradas y en condiciones de seguridad.
Si se incumple el apartado anterior, los conductores de los carruajes se enfrentan a una multa de 91 a 300 euros,
suspensión del permiso municipal de un mes a seis meses, pues es una infracción grave, según la ordenanza municipal.
El susto del lunes, cuando se desbocó un caballo en el casco histórico, no era tema agradable de conversación para los cocheros que ayer esperaban en las paradas de Torrijos y Campo Santo de los Mártires. Con cara de pocos amigos, la mayoría prefería declinar la invitación a hablar sobre lo sucedido y sobre las causas que han podido llevar a un animal acostumbrado a lidiar con vehículos y turistas a veces poco prudentes cuando pasan a su lado a salir despavorido.
Sólo Manuel Barona se animaba a opinar sobre la dificultad de tratar con un animal tan sensible como el caballo, aunque advertía que «no trabajé ayer y no sé nada de lo que ocurrió por aquí».
Según la experiencia de sus treinta años como cochero, nunca ha visto desbocarse a un caballo como los que tiran de los carros de los turistas, aunque reconocía que un equino que «sea nuevo» y no esté acostumbrado a la ciudad puede asustarse fácilmente, «pero también alguno que lleve años en la profesión se pone nervioso por un ruido que alguien le haga, o por un camión que pase cerca», como ocurrió el pasado lunes, aunque estas situaciones son la tónica habitual en las zonas en las que paran los cocheros.
Ya no sirve
Sin ir más lejos, mientras hablaba Manuel, junto a su caballo limpiaba un camión de Sadeco y a pocos metros contribuía a hacer aún más ensordecer el ambiente un martillo pilón. Esto, que parece que aguantan todo el año sin problemas los animales que se dedican a llevar a los turistas por Córdoba mientras sus dueños hacen de guías, puede ser peligroso cuando hace calor, «porque el caballo a veces está como adormilado y un mínimo ruido que lo despierte lo asusta».
Por ese motivo, Manuel contaba que «tienes que estar muy pendiente del animal y no retirarte de donde esté». Con eso evita el cochero que el caballo corra, ya que cuando ve que va a echa a andar lo para sin que corra. De otra forma, es imposible frenar que se desboque. «Cuando el caballo empieza a correr no hay quien lo pare, porque si te pones delante, te tira», explicaba ayer. Pese a todo, opinaba que «es complicado» y «le pasa a cualquiera» lo que a su compañero. Por eso, los cocheros cuentan con un seguro de responsabilidad civil. «Son unos 300 euros cada año», explica Manuel «para cubrir lo que pueda pasarle a la gente o a los coches». Afortunadamente, el lunes sólo hubo daños materiales leves.
Una vez que un caballo se desboca, explica este cochero, «no es fiable, no sirve», por eso lo mejor es quitarlo y que no lleve más a turistas. Después de que se desbocara el lunes, cuenta que «te mosqueas y estás más pendiente a tu caballo» para que no pase nada.



