Día 19/08/2011 - 09.17h
El Juzgado de Instrucción número 6 de Córdoba, encargado de la causa de los presuntos abusos y malos tratos cometidos en el centro para discapacitados de la Cruz Blanca, que fueron denunciados en mayo del pasado año, ha remitido una requisitoria a la profesional que debe realizar un examen médico a las supuestas víctimas para que no se demore más. Se trata de la única prueba que falta para que el caso pase a ser calificado por el fiscal y las partes. En este procedimiento los imputados son el hermano Manolo, director del centro; otro religioso, que responde a las iniciales F.G.; y un ex trabajador, S.R.D., que ocupó el cargo de cuidador de noche.
Ya el pasado mes de marzo la encargada de realizar el citado informe compareció en el juzgado para justificar el atraso en la práctica del citado reconocimiento. Y es que se trata de personas discapacitadas, lo que dificulta la conclusión del examen.
Esta prueba no ha sido la única que está ralentizando la resolución del procedimiento. Cabe recordar que el letrado de los imputados había recurrido la apertura del juicio oral y la denegación de pruebas.
Instrucción 6 lo remitió a la Audiencia Provincial que, de nuevo, lo devolvió al juzgado porque, además de los recursos de apelación los había de reforma y estos debían ser resueltos antes por el órgano instructor.
Más testigos
Después, la defensa de los dos religiosos presentó un recurso ante el juzgado solicitando que se le permita presentar más testigos del caso. En total, más de una veintena de personas han declarado a favor o en contra de los imputados.
El proceso creó gran conmoción en la sociedad cordobesa, debido a que el hermano Manolo era muy conocido por su trabajo al frente de la congregación.
En declaraciones a este periódico en septiembre del pasado año, el religioso apuntó que dejaba todo «en manos de Dios».Añadió que «rezo mucho por Córdoba» y agradeció «profundamente» el apoyo recibido por todas las personas que creen en él y que se han presentado voluntariamente en el juzgado para defender su inocencia.



