El caso de la oficina de Halcón Viajes de la calle Damasco acabó derivando en una denuncia generalizada de los que se quedaron sin entrada, en forma de hoja de reclamaciones, por el trato recibido y por sentirse engañados por el personal de la oficina. Según refirió Fernando García, uno de los que esperaban fuera a que abriera el punto de venta, «a las 10.00 la responsable salió para advertirnos que lo de las entradas no iba a ser nada fácil y para aclarar que el pago se tenía que hacer en efectivo», algo que volvió a ocurrir a las 10.20 horas, es decir diez minutos antes de que abrieran definitivamente. Para entonces, apenas sí quedaban entradas y en su mayoría de las de 90 euros, con lo que la indignación se hizo fuerte en las filas de los pacientes, que acabaron aporreando el cristal de la puerta para exigir explicaciones, lo que llevó a la responsable a pensar en pedir auxilio policial.
Otro elemento que creó confusión de forma generalizada en todos los puntos de venta fue que en la impresión de los tickets en lugar de aparecer la palabra «abono» surgía una fecha —extrañamente la de un viernes 15 (que no corresponde tampoco a la real, ya que las semifinales comienzan el día 16)—.
Eso, a la postre, ralentizó bastante el proceso de ventas en algunos puntos, puesto que muchos clientes se negaban a marcharse hasta que alguien les asegurara que lo que se llevaban era un abono y no una simple entrada para uno de los tres encuentros que se van a disputar.
Muy rápida, quizá en exceso, resultó ayer la venta de los mil abonos adelantados para la ciudad de Córdoba para asistir a los partidos de la semifinal de la Copa Davis de tenis entre España y Francia, hasta el punto de que en apenas una hora y veinte minutos se liquidaron en su totalidad.
Todo un éxito si la intención era tantear la expectación que este importante evento deportivo suscitaba sobre la ciudad que lo va a acoger entre los próximos 16 y 18 de septiembre, pero no lo es tanto si en el fondo se trataba de una deferencia por parte de la organización —Ayuntamiento y Real Federación española de Tenis (RFET)— hacia el público exclusivamente cordobés antes de que mañana, lunes, se abra de forma oficial la venta del aforo completo, a tenor de las dificultades y algunos fallos que se dieron ayer en varios puntos de venta del paquete de abonos.
La verdad es que se produjeron largas colas ante cada uno de los nueve puntos de venta habilitados para la ocasión por los centros Carrefour, las oficinas de Halcón Viajes y Fuentes Guerra (todos ellos adheridos a la firma Ticketmaster, empresa que finalmente se ha quedado con la venta de estas entradas en concreto) y en algunos casos hasta hubo auténticos pacientes que madrugaron en exceso para conseguir la primera posición.
Primera sorpresa
Y no era para menos. Todo el mundo sabía que a las 10.00 horas estaba previsto que se abrieran las puertas y los primeros serían los que tendrían la oportunidad de elegir las mejores localidades. Y ahí se produjo la primera sorpresa. Únicamente se habían sacado a la venta los abonos de 90, 110 y 240 euros, mientras que los más apetecibles, los que dejan al espectador casi a pie de pista a punto de tocar a los tenistas, cuyos precios son de 350 y 290 euros, brillaron por su ausencia.
«Es evidente que si hubieran estado a la venta se habrían agotado, porque al menos los que han venido a comprar las localidades aquí han preguntado por las más caras», señaló a ABC Álvaro Fuentes Guerra. «Se ve que los abonos buenos de verdad se los ha guardado la Federación, y eso está muy mal», refrendó, por su parte Julia Olaya Gallardo, directora de la oficina de Halcón Viajes de Diego Serrano.
«Nosotros hemos preferido adquirir las que había de 90 e intentar el lunes comprar otras mejores, porque más vale pájaro en mano que no tener ninguno sólo por intentar tener un sitio mejor», comentaron al unísono una pareja de amigos que acudieron a Fuentes Guerra a probar suerte.
Desconocimiento
En cualquier caso, ninguno de los puntos de venta sabe con exactitud ni los abonos que han vendido ni cuántos de cada precio se han llevado los cordobeses. La razón es que los abonos no estaban presentes físicamente, sino que se imprimían a medida que la central desde la que se emitían de Ticketmaster las iba emitiendo, y eso, a la postre, creó un poco de confusión.
Es más, mientras que la tienda dedicada a la venta de música y alquiler de películas de la calle El Caño calcula que han podido sacar unos 300, en la agencia de viajes que Carrefour tiene en el centro de la Sierra «apenas sí hemos llegado al centenar», según su directora, María José Posadas. De hecho, «cuando abrí el ordenador a las 10.00 horas había ya un montón de entradas agotadas y de 240 euros sólo quedaban cinco», abundó.
Eso ha hecho sospechar a numerosos clientes que en realidad el paquete de 1.000 abonos destinado para el público cordobés no llegaba ni de lejos a esa cantidad y que son las federaciones de tenis las que se han quedado con una parte significativa de esa cifra, ya que éstas habían empezado a comprar desde el pasado viernes.
«La red de Tick Tack Ticket (sucursal de Ticketmaster) en Córdoba no tiene ni de lejos capacidad como para que a las 11.20 horas no quedara ni una entrada, sobre todo cuando la compra tenía que ser presencial y no se podía hacer ni por Internet ni por teléfono, así que resulta un poco mosqueante», apuntó al respecto María José Posadas.
Un «tongo» que ha sacado de sus casillas a numerosos indignados que se han ido a sus casas sin conseguir el ansiado abono y que en dos de los puntos de ventas han generado malestar y fricciones entre vendedores y compradores.
Es el caso de la Agencia de Viajes del Carrefour, donde María José Posadas tuvo que estar acompañada durante la mayor parte del tiempo del vigilante de seguridad, quien se las deseó para poner orden entre los enfadados clientes, y de la oficina de Halcón Viajes de la calle Damasco, que abrió a las 10.30 horas alegando problemas técnicos y cuya responsable tuvo que llamar a su jefe directo para comunicarle que estaba a punto de pedirle a la Policía que acudiera, habida cuenta que los ánimos se estaban caldeando entre el personal que se había quedado fuera.
En ambas circunstancias, el público llevaba mucho tiempo esperando —algunos desde las 05.30 horas de la madrugada y la mayoría desde las siete— y muchos de ellos se quedaron sin lograr el premio.
«Yo entiendo que puedan sentirse frustrados cuando se han pasado tantas horas esperando para nada, pero la gente es bastante violenta y al final resultó ser una experiencia un tanto agobiante para mí», recordó María José Posadas.
Mañana habrá una segunda oportunidad para los cordobeses, una vez que salgan a la venta la totalidad del aforo, estimado para entonces en unos 10.500 abonos, aunque tendrán que competir ya con una red de venta nacional e internacional.





