España hoy no tiene unoni dos tendones de Aquiles; tiene un montón por todoel organismo
Día 07/09/2011
AL Rey, como saben, le han reconstruido el tendón de Aquiles, seriamente averiado. Los tendones son prolongaciones de las fibras que envuelven los músculos y sirven para insertarlos en los huesos adjuntos. Especies de sogas que ligan las distintas partes del organismo, en este caso la pierna y el pie, por lo que su función es esencial para mantenerse erecto y andar. Su nombre le viene de la mitología: al héroe de la Iliada, su madre, la diosa Tetis, quiso hacerle inmortal sumergiéndole en las aguas mágicas del río Estige. Para ello tuvo que sujetarle por el talón, lo que impidió que el agua le tocase, quedando como su único punto vulnerable. Y, en efecto, allí le alcanzó la flecha envenenada lanzada por Paris, el hermano de Héctor, causándole la muerte. Desde entonces,«talón de Aquiles» es sinónimo de punto vulnerable.
¿Por qué traigo a mi columna este recuerdo escolar de la Guerra de Troya? Pues porque la operación de Don Juan Carlos me lo ha sugerido, con una importante diferencia: mientras el Rey tiene, o tenía, un tendón de Aquiles roto, España tiene tendones rotos por todo el organismo. Es más, mientras el tendón del Rey es operable, empieza a dudarse de que los de la nación lo sean.
Asusta asomarse a los periódicos y enterarse de la actualidad. Resulta que tres años después de estallar la crisis, el peligro de recesión vuelve a planear sobre nosotros. Pero ¿es que no estamos desde entonces en recesión? Bueno, nuestro gobierno ni la olió. Pero ¿y el resto? ¿Es que no se daban cuenta de que «esta no era una crisis como las demás», de que «no servían los viejos remedios», «de que los torpes nacionalismos rezagan a Europa»? Porque eso exactamente nos descubren González, Delors, Legarde, Trichet y demás celebridades desde Berggruen, Washington y Bruselas. Por lo visto, tampoco se habían enterado. Pues vamos listos.
Pero lo más trágico de todo es lo de nuestro país. Justo en medio de la tormenta, los nacionalistas arremeten con toda su furia. No me refiero sólo a la furia catalana contra el español —único medio del que pueden valerse para hacerse entender fuera si no conocen el inglés—, sino a su empecinamiento en crear una agencia fiscal propia, cuando todo el mundo dice que los problemas europeos no se resolverán hasta que haya una agencia fiscal común a todos los miembros de la CE. O sea que, como en los peores tiempos de nuestra historia, vamos en dirección contraria a esta.
Y, encima, Rubalcaba anunciando que impondrá un impuesto a los bancos. Cuando los expertos, voy a decírselo con el sumario de su periódico favorito, «El País», recomiendan que «los bancos estén adecuadamente capitalizados». ¿Es que no lee, no escucha, no oye? ¿Es éste nuestro talón de Aquiles? ¿Cuál de ellos? dan ganas de preguntar.



