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Córdoba / TRIBUNA LIBRE

Sobre un tercer pacto por el empleo en Córdoba

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Día 08/09/2011 - 09.47h

El II Pacto Local por el Empleo finiquitó el pasado 30 de junio. ¿Qué fue de él? Su literalidad era tan ambiciosa, sostenido sobre su trípode del fomento empresarial, la formación/empleo y el desarrollo económico, que al final, se diluyó. La sana crítica exige que ahora sea el momento de que sus protagonistas apuesten por el tercero, si bien reorientando el ya derogado, pues aquél poseía planes generales extraordinarios, pero adolecía de riqueza en la puesta en marcha de acciones reales: una vez más, se producía un socavón entre idealismo y creatividad.

Políticos del poder o del no poder, empresas, sindicatos y administraciones conocen de sobra el patio. Y tendrán que tomar decisiones convenciéndose antes de que un hipotético tercer pacto requiere, para su máxima eficacia, la creación de un órgano perenne de coordinación y gestión que impulse día tras día los acuerdos que sus actores decidan. No han sido suficientes las convocatorias ocasionales que se establecían cuando se consideraba oportuno. Para que el documento del III Pacto Local de Empleo tenga vida propia, deberá ser desarrollado a diario por aquellos que deban exclusivamente dedicarse a él.

Bien sea en iPad, en móvil o en libretilla, las agendas de nuestros representantes tendrán que rellenarse de reuniones con los mejores empresarios del país, o porqué no, de fuera de nuestras fronteras. Si los agentes del Pacto aprenden el concepto de que hay que erigirse en comercial de nuestra Córdoba, y que como comercial la labor consiste en recorrerse mensualmente miles de kilómetros anunciando nuestros valores y ventajas, entonces se estará dando la vuelta a nuestra suerte.

En cascada, los profesionales relacionados con el mundo de la inserción laboral de los parados tendrán que salir de los despachos y llamar a la puerta de las empresas ubicadas en Córdoba preguntándoles a sus propietarios qué tipo de trabajadores no encuentran en el mercado laboral y necesitan contratar. Entonces será el momento de pactar con los patrones: los actores del tercer pacto pueden comprometerse a formar a la carta y los empresarios a contratar, so pena de la devolución del coste de la formación desarrollada. Las publicaciones de los consabidos nuevos yacimientos de empleo podrán orientar en el momento de poner en marcha acciones formativas, si bien no deben ser tenidos como panacea. Hay que cambiar la estrategia, preguntando y ofreciendo a los empresarios de manera individualizada la formación concreta que necesitan sus futuros trabajadores, y que garantiza la contratación de estos. Es posible.

Que anime a las empresas y que se estipule en los procedimientos de contratación pública cláusulas que primen el suelo barato a cambio de creación de empleo estable en la ciudad, aunque los pliegos estén sujetos a revisión cuando por parte de los inversores se incumplan los pactos. Si no se cumplen los acuerdos de contratación laboral prometidos por las empresas, se les penalice al alza el precio de los terrenos que le fueron enajenados. Las empresas están dispuestas a contratar con estabilidad si se les facilita suelo donde ubicarse, así como si se les eliminan trabas administrativas imposibles. Y esto también es viable.

Respecto de los emprendedores, muchos de ellos desisten de sus ideas ante el temor de fracasar durante el ejercicio de su actividad en el primer año de vida. Los potenciales empresarios dimiten de sus iniciativas, no porque se les niegue una subvención, pues ya de origen aceptan que difícilmente se les adjudicará o que, en el mejor de los casos, llegará muy tarde: más bien dejan morir sus proyectos porque echan en falta la mano amiga que les asesora en aspectos contables, fiscales, laborales, comerciales o de gestión. Es entre los primeros doce a dieciocho meses del negocio en donde hay que conceder a los nuevos empresarios un equipo de profesionales independientes que puedan tutelar sus decisiones, examinando la tramitación de sus documentos, ayudándoles a optimizar sus impuestos o sus contrataciones laborales, sugiriéndoles nuevas búsquedas de mercado. El área del emprendimiento es en donde el III Pacto Local de Empleo puede destacar su utilidad ante los cordobeses, ofreciendo gratuitamente a los que opten por el autoempleo un ángel de la guarda conocedor de los intríngulis empresariales que les resguarde de decisiones erróneas durante sus primeros pasos. Se puede. Hay que hacer. Existen acciones en estado latente que se pueden poner en marcha. El cambio a mejor es realmente posible, y el venidero III Pacto por el Empleo puede ser una de las piedras angulares para activarlo. Toca arremangarse, pero todos los días.

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