Sorpresa, decepción e indignación fueron las sensaciones mostradas ayer por los vecinos afectados por el Plan Urban Sur al conocer que el proyecto no se terminó de activar por parte del anterior cogobierno municipal de IU y PSOE, ya que desde el Ayuntamiento ni siquiera se había encargado la preceptiva auditoría externa para verificar las actuaciones previstas que dieran pie al desembolso de los fondos de la UE y que pudieran comenzar las obras, tal y como desveló ayer ABC.
«¡Qué barbaridad! ¿Y ahora se va a perder todo ese dinero con lo que se ha luchado para ello?», se preguntó Isabel Márquez, presidenta de la Asociación de Vecinos Amargacena. En su caso, abogó por que el actual equipo de gobierno municipal, «al que seguramente los anteriores les van a echar la culpa de todo», se ponga a trabajar para agilizar los trámites «sin entrar en una guerra política absurda que a la postre les podría acabar pasando factura en forma de votos». Para ello, «habrá que hablar con quien sea, pero, a ser posible, todos los vecinos afectados de la mano».
De igual modo opinó Carmen Sevilla, presidenta de Puente Romano, quien se lamentó del «tremendo retraso» que está experimentando un proyecto que, quizá, tendría que ser revisado, ya que hay partes que, en su opinión, carecen por completo de lógica. Es el caso de de la Escuela de Magisterio, en cuya restauración «se van a gastar más de la mitad de los fondos y sin que sepamos para qué va a servir».
Silencio administrativo
Sevilla mostró su temor de que los fondos comunitarios —unos 10 millones de euros— pudieran perderse al no haber ejecución de obras, amén de que «no hacen más que decir que el Ayuntamiento no tiene dinero, así que ¿de dónde va a salir si no se tiene?». Una de sus principales quejas es la falta de información por parte del Ayuntamiento, ya que la última reunión celebrada con los vecinos, en la que se les explicó en qué consistía el proyecto y dónde se iba a emplear el dinero, fue hace ya un año.
Un silencio que trae por la calle de la amargura al presidente del Consejo de Distrito Sur, Luis García, quien en su día llegó a amenazar con dimitir si no se aportaba un poco de luz a un proceso en exceso oscuro por parte del exalcalde Andrés Ocaña y del entonces edil de urbanismo, Francisco Tejada. «Había una comisión de seguimiento permanente del Urban Sur y que nunca se llegó a reunir, pese a ser preceptivo y que así lo solicité de forma insistente», comentó. De igual modo, «pedimos a la Gerencia que nos explicara para qué era la Escuela de Magisterio y tuvimos la callada por respuesta», denunció García.
Según sus sospechas, la comisión nunca se reunió «porque no podían dar explicaciones de ningún tipo al hacer las cosas mal, o lo que es peor, porque no se había hecho nada de nada». Sus esperanzas pasan por reactivar el plan para que los fondos europeos no se pierdan, cuestión que en principio parece salvada, ya que, según García, la UE ha ampliado los plazos en general y no sólo al caso cordobés.
El portavoz del Distrito Sur recordó que a los 10 millones de la UE habría que sumarles «otros 10 del Ayuntamiento», comprometidos para lo que iban a ser obras de carácter complementarias.



