Día 04/10/2011
Un joven acusado de dos delitos de homicidio por imprudencia cometidos al atropellar mortalmente a una madre y a su hijo de once meses en Lucena en julio de 2009 declaró ayer ante la jueza que trató de esquivar a las víctimas. Durante la vista oral, el procesado aseguró que el día de autos, cuando circulaba por el camino Peñón del Grajo del municipio lucentino, se apartó a la izquierda al ver que varias personas transitaban por el lado derecho de la vía. «Sentí un golpe en los bajos del coche y, después, ya no sé qué pasó», aseguró.
También dijo haber olvidado la velocidad a la que circulaba, si bien reconoció que el camino por el que iba «es bastante estrecho y hay que extremar mucho la precaución», apuntó.
A preguntas de su letrado, el joven, que en varias ocasiones se echó a llorar, reconoció que ese día le había cogido el vehículo a su padre sin su consentimiento y que apenas tenía experiencia al volante, puesto que se había sacado el carné nueve meses antes del fatal suceso.
El fiscal le pide una pena de cinco años de cárcel por las dos muertes. Además, le acusa de un delito de lesiones, puesto que el marido de la fallecida, que también fue atropellado, resultó con múltiples contusiones y, actualmente, padece síndromes psiquiátricos y trastornos depresivo y del humor por la pérdida de su esposa y de su hijo, reza el escrito del Ministerio Público.



