El hombre, natural de Málaga, se lanzó al agua para rescatar a su perro de caza
Día 11/10/2011 - 09.44h
La muerte acechaba el domingo en las tranquilas aguas del canal de la zona regable Genil-Cabra en el término municipal de Santaella. Sobre las cinco de la tarde caía al canal un hombre de Málaga de 56 años y que responde a las iniciales de C.J.N., que se trasladó desde Fuengirola hasta el municipio santaellano ya que, al parecer, desde este mismo año pertenecía a este coto de la localidad. En concreto, se encontraba en el paraje de Zahornil a unos 9 kilómetros del casco urbano en dirección hacia Puente Genil.
Fue un guarda del coto el que, poco antes de las cinco y media de la tarde, cuando volvía de su casa hacia su puesto de trabajo por la vía de servicio del canal, observó que un hombre manoteaba dentro del agua. El propio guarda explicó a ABC que «me bajé del coche y pedí ayuda a un ciclista que pasaba por el lugar». Añadió que el hombre intentaba mantenerse a flote pero le resultaba ya muy difícil. Por este motivo de una manera rápida el vigilante intentó lanzarle una vareta larga de madera para que se sujetara y así trasladarlo hasta la orilla pero el hombre no conseguía agarrarse. Por este motivo, continuó, «volví para intentar alargar algo más la sujeción pero cuando regresé al canal el cazador ya se había hundido».
Al parecer, y según se pudo conocer después, el hombre había venido hasta Santaella de cacería acompañado por su hijo y su padre. Se lanzó al agua para intentar rescatar al perro de caza que habían traído con ellos y que se precipitó en un descuido del animal hasta el interior del canal. Amarró un cordel a una de las vallas de protección y parece que, incluso, sujetó a esa cuerda la funda de su escopeta para poder alejarse un poco más hasta llegar al perro.
Pero cuando quiso darse cuenta cayó también al agua. En ese instante intentó por todos los medios mantenerse a flote y alcanzar el lateral del canal para salir. Debido a la existencia de verdina y fango y a lo pronunciado de las paredes laterales de la conducción le resultó imposible lograr su objetivo.
Ni el hijo que corrió en busca de ayuda ni los intentos de un guarda forestal sirvieron para rescatar al fallecido
Cuando se precipitó al agua se encontraba con él su hijo que acudió a buscar ayuda a algunos cortijos cercanos. El joven parece que no tuvo suerte en su intento y, además, «puede que se perdiera por estas fincas y no atinara a volver al lugar en el que se encontraba su padre».
Fue en el rato en el que el fallecido quedó solo cuando pasó el guarda que intentó salvarle la vida sin éxito.
Ante la gravedad de la situación y apenas unos minutos después de haberlo descubierto en el lugar e intentar sacarlo alertaron al servicio de emergencias. Hasta el paraje de Zahornil se trasladaron efectivos del Parque Comarcal de Bomberos de Puente Genil. En las labores del rescate del cadáver participaron cinco efectivos de bomberos ayudados por una embarcación. También colaboraron miembros de Guardia Civil y de la Policía Local de Santaella.
El cuerpo sin vida del cazador fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Córdoba para realizarle la autopsia. Y aunque parezca un capricho del destino con el mismo artilugio que el guarda había preparado para sacar del agua al fallecido consiguió sacar vivo al perro.
No es la primera vez que una persona muere ahogada en el canal. En octubre de 2007 falleció un hombre de 72 años cerca de la estación de bombeo de la Catalineta y, curiosamente, también iba acompañado por su hijo.



