La especialista sostiene que es importante que los padres que han perdido a un hijo se sepan escuchados «para que desahoguen sus emociones»
Día 15/10/2011 - 10.22h
—¿Cómo interioriza un padre o una madre el dolor por la desaparición de un hijo?
—La pérdida de un ser querido se elabora de forma diferente según la relación de apego existente, siendo la desaparición de un hijo la más difícil de elaborar. Podríamos decir que la interminación del dolor por la pérdida de un hijo sería un proceso, de modo que hay en él fases diferentes. La resolución de estas fases dependen de las circunstancias asociadas a la pérdida y los recursos sociales y personales con los que los padres la afrontan.
—¿Qué tipo de angustia provoca en el ser humano?
—En el momento inicial de la pérdida ocurre una fuerte respuesta de shock emocional, de forma que se presentan reacciones somáticas, cognitivas y comportamentales variadas como ansiedad, temor, inseguridad e irritabilidad, así como reacciones de abatimiento y aflicción, alteraciones somáticas, negación de la realidad, proyección de la culpa, rabia y hostilidad y comportamientos extraños. En fases posteriores aparecerían el malestar somático, la tristeza, la ansiedad, la culpa y el autorreproche, la soledad, la impotencia y la rabia.
—En este caso, además, los padres están separados y la Policía investiga a fondo a uno de ellos. ¿Cómo influye esta situación a la hora de afrontar el problema?
—Son factores que, efectivamente, agravan la dificil situación, y ello por la presencia de fuertes sentimientos y emociones contradictorias ante las dudas que afloran en los progenitores y la falta de información.
—¿Cómo se puede aliviar este sufrimiento?
—Según en el momento en el que nos encontremos debería de realizarse una intervención diferente. En los momentos iniciales de respuesta a la situación tramaumática lo importante es evitar que la persona se sienta sola, escucharla y tranquilizarla permitiendo el desahogo de emociones fuertes, facilitarle descanso, mantenerle ocupado con una actividad con sentido, respetarle su silencio e intimidad... En un estadio posterior se debería facilitar la aceptación de la pérdida, la expresión y el manejo de las emociones y el dolor. Hay que adaptarse, en suma, a un medio en el que el fallecido está ausente y facilitar una despedida.
—¿Cómo han evolucionado las personas que han tratado con este problema?
—La evolución de las personas que han sufrido la pérdida de un hijo depende tanto de las circunstancias que la rodean como de los recursos sociales y personales con los que cuentan para afrontarla pérdida, aunque cada caso es diferente.
—¿El sufrimiento de un padre es mayor si no encuentra a sus hijos que si
al menos puede enterrarlos?
—La desaparición se interrumpe y dificulta las fases y tareas de elaboración del duelo, no pudiendo dar los pasos hacia una recolocación emocional de la pérdida.




