Obras Públicas quiere desbloquear las obras este mes, pero no hay aún un plan de tráfico
Día 21/10/2011 - 09.39h
Enero y febrero de 2012 van a ser dos meses clave para el tráfico en Córdoba. En esas fechas coincidirán sobre la mesa del Ayuntamiento la reordenación final de Cruz Conde con el Plan de Reestructuración de Líneas de Aucorsa, que está elaborando la empresa Steer Davis Gleave, base para la primera actuación, y con el final de las obras en la Ribera, en el tramo entre Santa Teresa de Jornet y Caño Quebrado. Sobre esta actuación, al Ayuntamiento le toca decidir qué hacer con los vehículos (residentes o visitantes) y el transporte público. El aplazamiento de la solución para Cruz Conde a después de Navidad posterga una decisión que, de una manera u otra, también podría estar vinculada al futuro del paso por la avenida ribereña.
Según ha podido saber este periódico, la intención de Obras Públicas es desbloquear la situación de parálisis que experimentan las obras de la Ribera este mismo mes, lo que implicaría adjudicar los trabajos que restan de nuevo a la misma empresa que los estaba llevando a cabo, «y, a partir de ahí, ya serían tres o cuatro meses de duración, dependiendo de la climatología, hasta su remate».
«Buena noticia»
«Una magnífica noticia», señaló, por su parte la concejal de Seguridad, Movilidad y Transporte, Ana Tamayo, quien, no obstante no ofreció información alguna sobre cómo iba a quedar el tráfico por esa zona. «Tenemos que cuidar el entorno de la Mezquita, pero ahora mismo está todo por perfilar y todo va a ser una solución integral para todo el casco histórico, por lo que se están barajando todas las posibilidades, que pasan por la movilidad y por el cuidado del patrimonio», se limitó a comentar sin aportar más detalles.
Hay que recordar que el planteamiento del anterior gobierno de IU era dejar la zona entre Caño Quebrado y Santa Teresa de Jornet como semipeatonal para el paso del transporte público y de vehículos para los residentes en la zona.
Una cuestión que en su día levantó serias ampollas entre los vecinos del Campo de la Verdad, ya que accedieron a que las obras obligaran a desviar el tránsito de vehículos por el puente de San Rafael hacia su barrio, pero de una forma provisional, mientras que si la Ribera se queda cortada el problema pasaría a ser algo permanente. En el caso contrario, serían los vecinos del Casco los que verían la situación con malos ojos, ya que el turismo podría resentirse con el paso de los coches y los grandes autobuses (teniendo en cuenta que sólo hay tres híbridos que teóricamente se quedarían en Cruz Conde) y la contaminación atmosférica y de ruido en la zona volvería a dispararse.
Pero quienes realmente están a verlas venir son los trabajadores de Aucorsa. El delegado por CC.OO., Víctor García, considera «absolutamente imprescindible» que tanto por Cruz Conde como por la Ribera vuelvan a pasar los autobuses. En caso de dejar las cosas como hasta ahora, «sería la muerte de la empresa, porque tenemos una sangría diaria de usuarios», advirtió, especialmente por el bajón en la línea 3, que es la que llevaba los pasajeros desde la estación hasta la zona de la Mezquita.
El enigma se resolverá, según él mismo apuntó, a finales de enero o principios de febrero, cuando el informe de Steer Davis Gleave vea la luz, que «luego tendrá que ser discutido entre el gerente de Aucorsa, el comité y los inspectores, pero ya hay indicios de que, al menos, por la Ribera parece que sí se reanudarían las líneas afectadas (la 3 y la 16). «Hace dos meses colocaron en la parada de la calle de Doctor Fleming la plataforma de cemento para el acceso de los minusválidos, y no se hubieran gastado el dinero si no se pensara que el autobús va a volver a pasar por allí».
Doctor Fleming es una de las calles afectadas por las obras de la Ribera y lleva sin recibir un vehículo de Aucorsa desde hace un par de años.



