El sector citrícola del Valle del Guadalquivir espera un incremento de entre un 7 y un 10 por ciento en la producción con respecto a la campaña anterior, gracias a las nuevas plantaciones de variedades tardías, que permitirían alcanzar las 178.000 toneladas. Estas nuevas superficies compensaría una merma superior al 20 por ciento en la producción de la variedad de naranja navelina. Así lo afirmó ayer el presidente de la asociación Palmanaranja, Teodoro Revilla, tras una reunión con el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y empresarios del sector en Palma del Río.
Una cita en la que se presentó al dirigente del gobierno andaluz la marca de calidad «Naranjas del Valle del Guadalquivir». Bajo esta nomenclatura se encuentran ocho operadores que comercializarían en Europa con esta distinción entre 15.000 y 17.000 toneladas del total de la producción prevista. Revilla explicó que esta marca actuará como «diferenciador para posicionar el producto en los mercados de España y Centro Europa».
En la primera lonja, los productos se venden a un 17% por debajo de su valor
En cuanto a los precios, Revilla aseguró que, a tenor de los datos a fecha 31 de octubre, éstos se encuentran un 17 por ciento por debajo de lo que estuvieron el año pasado. Según Revilla, esto se debe a la «existencia de demasiadas naranjas de calibre pequeño», resultantes por las falta de lluvia y las altas temperaturas de los últimos meses. Asimismo, y una vez conocidos los resultados de la primera lonja, el precio para la variedad navelina, que es la que actualmente se encuentra en los mercados, se sitúa entre los 14 y 15 céntimos por kilo para los frutos de segunda calidad —de calibre pequeño—, y entre 17 y 19 céntimos por kilo para los de primera calidad. Revilla también apuntó una diferencia de tres y cuatro céntimos con respecto a las producciones del Levante español, lo que supone un handicap, por la falta de competitividad y por estar más distantes con Centro Europa. En este sentido, el sector desea que el proyecto de los corredores en España, presentado por el Gobierno y la Unión Europa, se haga realidad cuanto antes y que el ferrocarril sea una alternativa real al transporte marítimo.
Más mecanismos de control
El presidente de la Junta se sumó a esta iniciativa de transporte, alegando la importancia del eje central, desde Algeciras hasta Francia recorriendo el interior de la península. Este corredor tendría dos nodos —uno en Córdoba y otro en Antequera— y ayudaría a «abaratar costes y contribuir con el medio ambiente».
Griñán también presentó una propuesta para aumentar los mecanismos de control de las importaciones o circulaciones de cítricos en los puertos españoles y con destino a Europa. En cuanto a la PAC, mostró su «oposición» a la reforma, ya que ésta «apuesta por una economía agraria no productiva y que no produce empleo». Afirmó que Andalucía tiene «una sola voz» frente a la reforma, con el acuerdo de todas las fuerzas políticas, y que es necesaria una agricultura «eficiente, productiva y que conserve el medio ambiente».



