Córdoba

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«Todos somos hipnotizables»

La hipnosis real está muy alejada de lo que se ve en la televisión y no permite actuar contra la voluntad de una persona

Día 06/11/2011

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La hipnosis nos trae a la mente imágenes sobre personas que, aparentemente dormidas, ejecutan las más caprichosas órdenes. El hipnólogo Ángel Castillo asegura que mediante la hipnosis se pueden resolver problemas como la ansiedad o fobias muy enraizadas en la conducta de cada persona.

—¿Usted puede hacer que alguien actúe contra su voluntad?

—Rotundamente, no. Ninguna persona bajo hipnosis hará o dirá algo que vaya en contra de sus principios o que le perjudique.

—¿Los criminales confiesan sus delitos bajo hipnosis?

—Sólo si están profundamente arrepentidos de lo que han hecho, de lo contrario nunca lo harán. Si se les pudiera hipnotizar, si resultara tan sencillo, las comisarías estarían llenas de hipnólogos y todos los casos se resolverían fácilmente. Y ya ve que eso no sucede.

—¿Por qué existen tantos prejuicios con la hipnosis?

—En gran medida por culpa de la televisión, que ha hecho de la hipnosis un espectáculo teatral, circense y de moda en diferentes partes del mundo. En mi consulta, cuando viene por primera vez un paciente, es normal que lo haga acompañado por un familiar o amigos. Incluso me preguntan, antes de comenzar las sesiones, si podrán conducir y volver a sus casas.

—¿El paciente mantiene siempre su capacidad de control?

—La hipnosis no puede inducirse sin la colaboración del sujeto. La idea de que podemos actuar contra la voluntad de una persona está por desgracia muy arraigada. Y es completamente errónea. Si yo le pidiera a alguien, en estado hipnótico, que cometiera un delito le aseguro a usted que saldría del trance y se iría corriendo de la consulta.

—¿Tampoco puede usted hipnotizar con un toque o una mirada?

—Todo eso forma parte del show televisivo. Distinto es si la persona ya ha estado en trance hipnótico anteriormente. Si es así se le ha dejado un «anclaje», un signo, y entonces al escuchar o sentir el «anclaje» entra con rapidez en trance. Pero requiere un tiempo de preparación.

—¿Se ha frivolizado mucho con la hipnosis?

—Se ha dejado en manos de personas poco formadas, lo cual constituye un serio problema porque los pacientes vienen con la expectativa de ver algo parecido a lo que observaron en la televisión. Es decir, que los toquen y que con una sola palabra, al despertar, ya estén curados.

—¿Qué es entonces la hipnosis?

—La hipnosis es un estado alterado de conciencia en el que la persona se encuentra en una fase de máxima receptividad, relajación y meditación. El sujeto mejora su concentración y puede focalizarla de una manera especial para resolver problemas emocionales o superar adicciones. El trance hipnótico se describe mejor como una sensación de relajación placentera.

—¿Siempre resulta efectiva?

—Todos somos hipnotizables. Lo único que se requiere es que la persona confíe en este tipo de técnicas. No se puede hipnotizar a quien no desea ser hipnotizado. Sin la colaboración del sujeto los resultados son imposibles. Pero esto no sucede sólo con la hipnosis. Cualquier tipo de terapia deja de ser efectiva si de entrada produce rechazo.

—¿Deja alguna secuela mental?

—La hipnosis por sí misma es inofensiva. No hay ningún peligro porque no se entra en la mente de nadie. Es la propia persona quien entra en su subconsciente.

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