El salón monográfico se clausura hoy con un nivel de visitas similar al de 2010
Día 14/11/2011 - 09.45h
La XXVII edición del Salón Monográfico de la Joyería Cordobesa (Joyacor) se clausura hoy con un balance bastante positivo, teniendo en cuenta las circunstancias económicas. Así lo manifestó ayer el secretario general de la Asociación Provincial de Joyeros Plateros y Relojeros y director de la cita comercial, Rafael Rodríguez Aparicio, que concretó que las compras han sido «más moderadas», si bien señaló que el nivel de entrada a la feria «ha sido similar al de 2010».
En este sentido, explicó que «han llegado compradores, sobre todo, de la zona centro y sur de España, mayoristas y detallistas», y añadió que tanto el sábado como ayer «se ha trabajado muy bien», frente a las jornadas del miércoles y jueves, que fueron «más flojas».
En cuanto a los contactos que ha propiciado la cita, Rodríguez Aparicio señaló que «han venido clientes habituales a cada expositor, si bien han podido conocer a otros proveedores presentes en Joyacor».
Cabe recordar que la feria, que se celebra en el pabellón expositivo del Parque Joyero (sede de Surgenia), ha contado este año con un 15 por ciento menos de espacios que en la edición celebrada en 2010. De los 40 stand, el 85 por ciento ha sido de Córdoba, mientras que el resto ha procedido de otras provincias españolas, como Barcelona, Bilbao y Madrid, así como de países como Italia, Francia o Alemania.
Las dificultades por las que atraviesan muchas empresas del sector han provocado que sean menos las firmas que contarán con un expositor durante la feria.
A los problemas derivados del menor consumo de estos productos hay que agregar el fuerte encarecimiento del oro por su valor como inversión refugio en tiempos de incertidumbre y la oleada de robos que sufren los talleres cordobeses desde hace algunos meses.
No obstante, Rodríguez Aparicio se mostró satisfecho por el hecho de que este acontecimiento comercial tenga continuidad pese a los problemas. Así, recordó que otras citas similares que se celebraban en el resto de España han tenido que suspenderse, mientras que algunas más, como es el caso de Iberjoya, han reducido sensiblemente el número de expositores en relación a ediciones anteriores.



