Nada nuevo bajo el sol, salvo, quizá, el hecho de que el estudio informativo de la conexión ferroviaria Córdoba-Almorchón está ya elaborado por parte de la firma Apia-21, por la misma cantidad que el Consejo de Gobierno de la Junta aprobó en junio de 2008, es decir 661.442 euros.
A eso se limitó la más que escueta respuesta de la consejera de Obras Públicas, Josefina Cruz Villalón, hecha pública en el Boletín Oficial del Parlamento de Andalucía (BOPA) del pasado 23 de noviembre a una pregunta parlamentaria planteada el 13 de abril por los diputados del PP por Córdoba Bartolomé Madrid y José Antonio Nieto.
«Pero no hay nada más», advirtió el propio Madrid. De hecho, el también alcalde de Añora ha dado el siguiente paso y ha solicitado que se le remita el citado estudio informativo para analizarlo antes de dar una opinión. Sin embargo, bien podría tardar en llegarle a sus manos, puesto que ayer mismo fuentes de la Delegación de Obras Públicas en Córdoba explicaron a ABC que resulta a todas luces imposible acceder al documento, puesto que se encuentra todavía en fase de «supervisión técnica» y, por tanto, no se puede sacar a la luz su contenido.
Intereses diversos
Una cuestión que sería interesante conocer, puesto que desvelaría, de una vez por todas, a qué tipo de proyecto se refiere: si a un tren que forme parte de las Cercanías de Córdoba, como ha insinuado la propia Junta de Andalucía; como base para el transporte de mercancías, como estuvo Covap interesada hace años; a un servicio turístico para visitantes del Guadiato, como planteó en su día el Ayuntamiento de Peñarroya; a una posible salida rápida para el Cuerpo del Euroejército afincado en Cerro Muriano; o a una mezcla de todas esas posibilidades.
Y es que, desde que en 1998 se empezó a hablar de la recuperación de esta vía férrea de 135 kilómetros de longitud entre la capital cordobesa y la localidad pacense —y que en parte fue destruida por las obras del AVE Madrid-Sevilla en 1992—, son varios los intereses que se han colocado encima de la mesa, algunos ciertamente incompatibles con otros.
Es el caso, por ejemplo, del citado proyecto turístico peñarriblense, que se presentó para su financiación al Miner II, y que hizo exclamar públicamente su pesimismo sobre la recuperación de esta línea al expresidente de la Mancomunidad de Los Pedroches, Luciano Cabrera. También hubo una contradicción en el avance del Plan de la Sierra de Córdoba, que aceptó la creación de un corredor verde aprovechando el trazado de la Córdoba-Almorchón, a solicitud de colectivos ecologistas.
Así las cosas, el proyecto pasó de manos del Ministerio de Fomento, que en 2001 preveía destinar 1.060 millones de las antiguas pesetas (unos 6,3 millones de euros) para iniciar las obras en 2002 y rematarlas en 2004, a las de la Junta de Andalucía, que anunció en enero de 2008, a través de la entonces consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, durante una visita a Pozoblanco, que esta Administración se haría cargo del cien por cien de su financiación.
Otros usos que se plantearon para esta vía fueron la salida de residuos radiactivos de El Cabril o el transporte de piedra caliza para Cosmos.




