El padre de los niños ha sido sometido a un examen clínico en el Reina Sofía que se podría sumar a los informes psiquiátricos encargados por el juez
Día 03/12/2011 - 11.06h
El padre de los hermanos desaparecidos, José Bretón, ha sido sometido esta semana a un examen clínico en el Hospital Universitario Reina Sofía que podría formar parte de uno de los informes psiquiátricos encargados por el juez instructor de la causa, José Luis Rodríguez Laín.
Bretón fue conducido el pasado jueves hasta el centro hospitalario desde la prisión de Alcolea, donde permanece desde que el Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba ordenó su ingreso incondicional y sin fianza acusado de un delito de detención ilegal con la agravante grave de desaparición de menores y simulación de delito.
Según ha podido conocer ABC, los profesionales han practicado al padre de los dos niños un electroencefalograma en medio de fuertes medidas de seguridad.
Esta prueba consiste en el registro de la actividad eléctrica cerebral mediante el empleo de unos electrodos (en forma de moneda) que recogen los diferentes impulsos eléctricos cerebrales. Es conveniente realizarla en pacientes que presentan psicosis diagnosticada por primera vez, alteraciones conductuales episódicas o alteración del estado mental, como los delirios o las encefalopatías. En este último caso, el electroencefalograma puede ser útil a efectos diagnósticos.
Bretón accedió a realizarse las pruebas sin hacer ninguna objeción y con trato amable tanto a los médicos como a los agentes que le custodiaban, como «un paciente más», sin hacer más preguntas, indicaron fuentes cercanas a la investigación.
Quejas
Además, el recluso recibió ayer la visita del juez de Vigilancia Penitenciaria. El letrado de Bretón, José María Sánchez de Puerta, ya avisó de que su cliente tenía la intención de dar a conocer al togado todas sus denuncias relativas al trato que se le está dando en el centro penitenciario.
La principal queja del padre de Ruth y José hace referencia al protocolo antisuicidios al que está sometido. Está día y noche acompañado de dos internos de confianza, que velan por su seguridad. De noche, lo despiertan cada dos horas para comprobar que está bien, «y se siente muy presionado, porque, además de la preocupación que tiene por sus hijos, no puede descansar. Le están haciendo la vida imposible», declaró Sánchez de Puerta.
Además, fuentes del caso apuntaron a este periódico que sus reivindicaciones no se limitan sólo a eso. El interno se muestra descontento con todo y ya ha denunciado a funcionarios y hasta la propia dirección del centro.



