El alcalde no tiene quien le escriba. Al menos desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Hasta trece cartas le ha enviado José Antonio Nieto al jefe de Ejecutivo andaluz, José Antonio Griñán, desde que tomó las riendas del Ayuntamiento para pedirle que se reúna con él y aborden juntos el futuro de algunos proyectos clave para la ciudad y que dependen de un modo directo de la Administración autonómica, como el Centro de Congresos o la Ronda Norte. La queja del regidor a cuenta del ninguneo epistolar al que le tiene sometido el máximo responsable del Gobierno andaluz ha alcanzado en estos días el grado de agravio a cuenta de la solicitud de Griñán al futuro inquilino de la Moncloa, Mariano Rajoy, de un encuentro para tratar los asuntos que afectan a la comunidad autónoma y en los que tiene que ver el Gobierno central. El pasado domingo, justo cuando Rafael Nadal estaba sentenciando en Sevilla la victoria del equipo español sobre el argentino en la Copa Davis, los servicios de prensa de Nieto remitieron un comunicado a los medios de comunicación en el que el alcalde le reprochaba a Griñán que le estuviera exigiendo a Rajoy antes de que lo nombraran presidente lo que él le llevaba meses negando a los regidores andaluces del PP.
Esa tarde, la del domingo, fue pródiga en críticas del equipo de gobierno al presidente de la Junta. Motivos no faltaban: Griñán había terminado por acudir al Estadio de la Cartuja a ver la final del campeonato de tenis cuando se negó a hacerlo a la eliminatoria previa que se organizó en Córdoba en septiembre, y en la que la Administración regional no puso ni un euro. Con las imágenes frescas del presidente andaluz en las gradas del coliseo hispalense junto al ministro Jaúregui, el «número dos» de Nieto, Miguel Ángel Torrico, realizó unas declaraciones a una agencia de noticias local en las que tildaba de «bochornosa» la actitud del responsable último del Gobierno regional.
Era ése, el desaire de Griñán en la Davis y el agravio con Sevilla, la gota que colmaba el vaso. Porque el malestar se había venido gestando desde mediados de junio, cuando Nieto inicia su relación epistolar no correspondida con el presidente de la Junta. El día 15 de ese mes, recién llegado a su cargo, el alcalde remite a San Telmo una carta en la que el encabezamiento oficial se ve relegado por una nota manuscrita que dice «Estimado Pepe». A continuación de los dos puntos hay un texto limpio redactado con el convencimiento de que habrá respuesta. Así, el regidor habla de «sentar las bases de una colaboración institucional leal y estable entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía en el nuevo periodo político que ahora arranca» y de la necesidad de mantener «cuanto antes un encuentro para fijar el calendario de trabajo conjunto para dar solución a los grandes asuntos que Córdoba hoy tiene que resolver y que afectan directamente a la Administración que preside Griñán».
El regidor hace constar en este escrito inicial cuáles son los asuntos que precisan de «una colaboración definitiva» y cita el Centro de Congresos, la Ciudad de la Justicia, la Ronda Norte y la remodelación del Hospital Universitario Reina Sofía. En ese momento —15 de junio— Córdoba aún no había recibido el varapalo de la Capitalidad, de manera que Nieto le pide al destinatario de su carta que colabore en el tramo final de la designación. La epístola acaba con otra nota manuscrita: «Un fuerte abrazo».
La segunda carta del alcalde con remite a San Telmo está fechada el 21 de septiembre y el guión ya no está marcado por la confianza sino por el reproche. «Transcurridos más de tres meses desde la primera misiva, no he recibido respuesta a la solicitud de reunión», se queja Nieto. El mismo modelo de escrito ha salido del Ayuntamiento en dirección al despacho del presidente andaluz en once ocasiones más, con una periodicidad casi semanal. La última misiva tiene en su matasellos el 28 de noviembre. Si al principio la ausencia de una respuesto pudo contar con el atenuante de la agenda compleja de un político del rango de Griñán, en Capitulares camino va el ninguneo de convertirse en una clara muestra de desprecio, si es que no ha adquirido ya esos tintes. Pocas opciones tiene ya quien padece por trece veces el silencio administrativo del presidente de la Junta.




