Córdoba

Córdoba / paco jémez. ENTRENADOR DEL CÓRDOBA CF

«Me trataron casi como a un perro»

Lleva 50 duelos en el banquillo blanquiverde y pasa revista a sus dos etapas. Desvela el interés de equipos «de Primera», disfruta del presente con exigencia y ambición, y se siente defraudado por el pasado

Día 08/12/2011

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Francisco Manuel Jémez Martín (Las Palmas, 18 de abril de 1976) ha cumplido medio centenar de partidos oficiales como entrenador del Córdoba. Lamenta el mal trato que recibió desde algunos sectores en la primera etapa, se siente defraudado por la destitución en 2008, pero se centra en disfrutar ahora sus mejores momentos. Tan ambicioso en lo deportivo como sincero fuera del campo, Jémez desvela hoy en ABC sus sentimientos en el club respecto al pasado, al presente y al futuro.

—Cumplió el domingo 50 partidos como entrenador del Córdoba, ¿con qué momento se queda?

—Lo más bonito son los momentos que estamos viviendo ahora. Llevo mucho control de los partidos y sabía que hace poco había hecho 100 partidos como entrenador, pero me alegra haber conseguido 50 con el Córdoba, aunque ahora espero que no sean 50 sino 500 por lo menos.

—¿Lo que está viviendo aquí es su mejor momento como entrenador o quizás es el ascenso del Cartagena?

—En Cartagena fue muy bonito por el ascenso. También en Las Palmas tuve buenos instantes, lo que pasa es que llegó un momento que al equipo le costó mucho trabajo sacar puntos. Junto con Cartagena, estoy viviendo mis mejores momentos como técnico.

—Valóreme las dos etapas aquí.

—Son dos etapas muy distintas. En la primera, cualquier entrenador que hubiera venido lo hubiese tenido muy complicado, porque tenía muchísimas trabas y muchísimos problemas. Había mucha gente con ganas de hacer daño al club por no haber renovado a Pepe Escalante... Ahora ha cambiado todo un poco, pero el principal cambio es que gente que estaba aquí y que le ha hecho muchísimo daño al club durante muchos años ya no están. Además, era gente que tenía mucho peso por los sitios en los que estaban y que tenían la suerte de que en el club había gente que se dejaba influenciar por esa presión que ellos podían ejercer. Entonces, o se hacía lo que ellos querían o había follón. El día que Pepe Escalante no continúa en el club, ellos se ven en la necesidad de decir que el club ha obrado mal y nos metemos en una guerra. Yo sabía dónde me metía y sabía que podía aguantar, pero la gente que tenía que tomar las decisiones no aguantó el tirón y se vino abajo con cierta presión. Incluso cuando deportivamente estábamos dentro de los márgenes que nos habíamos planteado para la temporada, llegó mi destitución. Sé que no fue por el ámbito deportivo, sino porque la situación era insostenible para algunos que ya no estaban por la labor y no querían aguantar más. Este año estoy encantado con el ambiente que hay con la entidad y conmigo.

—¿Se quedó con la sensación de que aquella etapa se acabó muy pronto?

—Sí, especialmente porque el equipo tenía tres puntos de ventaja sobre el descenso y estaba cumpliendo el objetivo. Pero, luego, también se trató de manera muy injusta a Emilio (Vega, exsecretario técnico del Córdoba). Una de las razones por las que he vuelto este año es por eso, porque a mí me pueden dar todas las tortas que quieran pero a mí no me tumba nadie. Una de las cosas por las que volví, aparte de que me encanta el proyecto, es porque se me había quedado una espinita dentro con lo que había pasado aquí. Me sentí muy mal tratado en todos los aspectos y en casi todos los ámbitos. Se me trató casi como a un perro. Esa sensación que tenía de cómo me fui, sin encontrar muy bien las razones del despido; todo eso se me quedó dentro y es la razón fundamental por la que he vuelto.

—¿Se sintió defraudado o uno llega comprender la destitución?

—No, no lo comprendo. Las cosas son como son y tú tienes que tomar tus propias decisiones. No hay nada más triste que equivocarte tomando las decisiones de otro. Sí, defraudado, sí. Emilio (Vega) estaba por la labor de que yo siguiera y fue de las personas que más sufrió. Pero, ellos eran los responsables y buscaban lo mejor para el equipo, no me siento defraudado con nadie en especial, pero sí que me sentí un poquito defraudado y poco respaldado.

—¿Carlos González o Rafael Campanero?

—Es una pregunta complicada y difícil, entre otras cosas porque no he convivido con ellos el tiempo suficiente para valorarlos con todos los argumentos. Campanero es una institución en el Córdoba CF, ha hecho lo que no ha hecho nadie y ha dado toda su vida por el club. Y Carlos es una persona con mucho brío, con muchas ganas y con mucha hambre que intenta aprender rápido. Creo que sus ideas son buenas y creo que va a hacer cosas por este club que no ha hecho nadie de Córdoba. Carlos quiere hacer un club grande poquito a poquito. Me hubiera gustado que esas ideas hubiesen salido de un cordobés y se hubieran hecho ya, y eso es una decepción para mí. En este aspecto, estamos todavía en una zona precaria. Veo que González poco a poco se va encariñando con el club, su familia también, porque los ha metido a todos, y eso es algo de alabar. No me quedaría con ningún nombre, pero obviamente la labor de Campanero es amplía, de más años y ha conseguido más cosas, pero Carlos ha venido con voluntad y con buenas ideas.

—Durante 40 años el Córdoba no se ha acercado a luchar por el ascenso a Primera. Y ahora que el club está en concurso está en esa pelea, ¿cuál es la explicación?

—Si te digo la verdad no hay ninguna explicación. El fútbol es tan puñetero que es capaz de estas cosas. Nosotros, con mucho riesgo, estamos ahí reforzándonos con gente de Segunda B, de Tercera, de la cantera, otros que estaban en un ERE y los sacamos para unirse al grupo, con gente que no había rendido en otros equipos y que lo hemos traído porque confiamos en ellos, como Cristian, Borja, Silva o Quero. Pero, creo que es difícil hacer un proyecto más arriesgado que éste, sin embargo, está saliendo bien. Es complicado decirle la clave es ésta. Puede ser la ilusión y el hambre que tiene todo el mundo aún de demostrar algo por unas razones o por otras. Hay unos que vienen para arriba y otros que han hecho mucho en el fútbol pero que todavía les queda por dar, y ese cúmulo de cosas es lo que nos ha hecho estar ahí arriba.

—Ya hay una brecha de siete equipos arriba, ¿cree que están todos los que estarán?

—Siempre puede haber alguno que se caiga u otro que se meta arriba. Está claro que de los 8 ó 9 que están arriba, se van a repartir los seis puestos.

—Viene el temido enero...

—Ahora es cuando empieza lo complicado, lo duro, lo difícil...

—...Perdone, me refería al mercado invernal

—Sí, me iba a referir a eso. La experiencia me dice que los equipos son mejores en la segunda vuelta. Y lo son porque fichan a jugadores en enero para subir el nivel. La segunda vuelta va a ser más difícil, porque nos vamos a encontrar a equipos que se han reforzado y nosotros, seguramente, no vamos a tener esa posibilidad. Por eso, nosotros en la segunda vuelta tenemos que dar más de lo que hemos dado. ¿Y me preguntará cómo van a dar más después de lo que han hecho ya? Pues hay darlo, porque si no, no vamos a estar a la altura.

—¿Está completamente seguro de que no va salir nadie en enero?

—No, pero quiero estar convencido de que va a ser así. Al club le hace falta vender por la situación en la que está, pero deportivamente se puede perder más de lo que se ganaría económicamente.

—¿Ha entendido eso el presidente?

—Tiene sus defectos y sus virtudes, pero es inteligente. Y creo que lo es porque pregunta a gente que sabe de esto, como Luna Eslava o a mí, cuando surge algo. Por ejemplo, con el tema de Charles cuando vino este verano el Almería con mucho dinero encima de la mesa, él tuvo la tentación (de vender), pero tomó la valiente decisión de anteponer lo deportivo a lo económico, aunque el club necesitaba el dinero. Si no lo hizo en verano (vender jugadores) no creo que lo vaya a hacer en invierno. Sería una cuestión poco inteligente en el aspecto deportivo, porque perderíamos a un buen jugador y porque la gente se lo iba a reprochar, y no hay necesidad de eso.

—Pero ya no es sólo Charles; es Hervás, Borja, Fuentes, etc.

—Sí, pero es una cosa distinta que llegue un club y pague la cláusula de un jugador. Ahí no podemos hacer nada. Y otra cosa es que se pueda mediar para traspasar a un futbolista. En este caso, tendría que oponerme porque deportivamente nos haría mucho daño. La sensación que tengo es que no se va a ir nadie.

—Qué ve en Hervás o Borja... Se ve Jémez con 20 años.

—No. Éstos son muchísimo mejores futbolistas que yo. Creo que están destacando todos, aunque quizás nos fijamos en ellos porque son más jóvenes. Si siguen la progresión que tienen acabarán jugando en Primera más tarde o más temprano. Tienen muchísimo talento, pero tienen que mejorar cosas.

—Los trenes sólo pasan una vez. ¿Será capaz de convencer a González para que refuerce la plantilla?

—Lo mismo que no quiero permitir que nadie se vaya, tampoco le voy a meter presión para que fiche en enero, pero esto no quiere decir que no nos haga falta. Tal y como está el club en estos momentos no puedo presionar al presidente para que traiga a nadie.

—Las carencias están en los laterales, los centrales y los interiores. Pero, ¿qué le pediría al club si pudiera llegar algún refuerzo? ¿Sería en esa posiciones o en otras?

—En estos momentos, si tuviera que traer a alguien, traería en los puestos que nos hace falta gente más que arriba. Arriba no necesitamos... Bueno, hay que ser realistas. Si no tenemos un duro, dónde vamos a encontrar a un delantero que mejore lo que hay a coste cero. Eso no existe, no lo hay, y si lo encontramos es que somos unos fenómenos. Prefiero ceñirme a las posiciones en las que tenemos dificultades, porque como se nos lesionen dos centrales o dos laterales vamos a tener un problema de la leche.

—El club está concurso. Cuénteme detalles que la gente desconozca y le afecten en el día a día.

—El club está haciendo esfuerzos enormes para que no nos falte de nada. Nadie sabía cómo funcionaba esto en concurso. Hubo momentos en los que no teníamos hielo u otras cosas básicas. Pasó porque el proceso para comprar cualquier cosa ahora es más largo. Ya no se dan esas situaciones. Ahora, por ejemplo, si no tenemos cartuchos de tinta para las impresoras, pues se piden dos o tres semanas antes. En eso, el club ha cogido la dinámica. No nos falta de nada en el día a día.

—Pero sí tienen muchísimas carencias en cuanto a instalaciones.

—Nuestro mayor problema es la falta de instalaciones. Si el Córdoba quiere pretender algo, tiene que tener unas instalaciones para que el primer equipo y las categorías inferiores trabajen adecuadamente. El Arcángel está bien. Sé que Sergio y Antonio \[encargados de esa parcela\] me odian a muerte porque tengo muchas broncas con ellos. Esa pelea es necesaria, pero están trabajando y está perfecto. El «handicap» es la Ciudad Deportiva, que está mal, muy mal. Mal como no he visto otro campo. El presidente me dijo el otro día “no te quejes tanto que mira cómo va el equipo”. A corto plazo puede no notarse, pero a largo sí puede hacernos daño. Es un campo proclive a las lesiones. Ahora tenemos el proyecto de Rabanales y tiene que ser una solución. Los días del Córdoba en la Ciudad Deportiva se han acabado. Necesitamos otras instalaciones.

—Es ambicioso por naturaleza, ¿cuál es el próximo objetivo?

—Sacar los seis puntos e irnos de vacaciones en primera posición. Si ganamos los dos partidos, nos iremos segundos como mínimo.

—¿Y dar la sorpresa en la Copa del Rey ante el Betis?

—La Copa es una necesidad para el club. Para mí, lo más importante es la Liga, pero vamos a intentar pasar. Luego, rezaremos para que nos toque de lo que todos piensan: Madrid o Barça, y que se haga una buena taquilla. No basta con pasar, sino que tenemos que tener suerte.

—Su renovación. El presidente le ha comunicado que quiere renovarlo por dos años.

—Sí, sí, ese tema lo hablamos. Él me comentó que su proyecto es a tres años y que la renovación sería por dos temporadas. Le dije que no había ningún problema. Ya tiene una propuesta encima de la mesa.

—¿Se ha hablado de este tema muy rápido?

—Sí. Me hubiera gustado que se hubiese llevado más en el ámbito privado. Entre otras cosas porque al final tendremos que tomar una decisión, y la decisión puede ser que siga o que me vaya. Si sigo, no habrá problemas. Pero si no llegamos a un acuerdo, nos vamos a buscar un problema donde no lo hay. Esta situación se nos puede volver en contra si no llegamos a un acuerdo, porque se especulara de si yo he pedido mucho dinero o que si el club no me da nada, y no era necesario.

—Su teléfono habrá sonado con llamadas de otros equipos, ¿no?

—El mío no, sinceramente.

—El de su representante sí.

—Sí, está claro que lo han llamado preguntando por mi situación otros clubes, pero le puedo asegurar que hasta hoy el único equipo con una propuesta mía es el Córdoba.

—¿Quién ha preguntado?

—Lo sé, pero no se lo puedo decir; entre otras cosas porque los clubes te piden que no lo digas.

—¿Algún club de superior categoría?

—Sí, alguno ha habido. Pero, la propuesta que he hecho al Córdoba es la primera. Que nos diga sí o no. No los voy a dejar con tres palmos de narices. Voy a esperar.

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