—¿Se ha tocado ya fondo o España se encuentra ante el inicio de una nueva fase de la recesión?
—Desgraciadamente, las informaciones que tenemos en este momento nos indican que el paro seguirá subiendo en España en 2012. Será un año muy duro y eso es una mala noticia.
—¿Se puede hacer algo para que esas previsiones tan negativas no terminen de cumplirse?
—Es cierto que el futuro no está escrito, pero todos los datos nos hacen pensar que el crecimiento económico será bajo tanto en Europa como en España el año que viene. Nuestro país se enfrenta a dos grandes retos: uno es la necesidad de elevar la actividad económica para que se reduzca el paro. El otro gran problema es la reducción del déficit público y una solución definitiva para el modelo financiero.
—¿Los recortes son la única posibilidad para cuadrar las cuentas de las administraciones?
—Las administraciones no tienen más remedio que recortar gastos ante la falta de ingresos que sufren. Ante este panorama, es seguro que habrá una subida de impuestos a corto plazo en España, al igual que están ocurriendo en el resto de países de la Unión Europea (UE). Hay que recordar que nuestro IVA es de los más bajos de la zona comunitaria. No obstante, creo que un incremento de la presión fiscal será una medida negativa, porque reducirá el consumo.
—¿Confía en que los mercados estén más tranquilos con el cambio de Gobierno y con los resultados de la última cumbre comunitaria?
—Habrá que esperar un tiempo para saber los resultados de esa cumbre. Considero que ya es positivo que los gobernantes europeos reconozcan que el escenario actual no llevaba a ningún sitio, pero tengo serias dudas sobre el fondo de las decisiones que se han tomado. En cuanto al cambio de Gobierno, hay que reconocer que España está en una mejor posición desde el punto de vista político que Italia o Grecia, ya que el futuro Gobierno viene avalado por las urnas. No obstante, creo que la inestabilidad en los mercados continuará en los próximos meses.
—¿Las últimas bajadas de los tipos de interés son medidas adecuadas?
—Es una medida positiva, pero no creo que ayude al gran problema que tiene actualmente la economía, que es la disposición de liquidez para las empresas en unas condiciones razonables.
—¿En qué línea debe de ir la reforma laboral?
—Es necesario algún tipo de cambio en el mercado de trabajo para reducir la alta tasa de paro, que actualmente supera el 20 por ciento en España. La reforma laboral debe de servir para aumentar la flexibilidad en la contratación y para reducir los costes laborales en las empresas, sobre todo con todo lo relacionado con las cotizaciones de la Seguridad Social. Sin embargo, resulta evidente pensar que una reforma de este tipo no crea empleo por sí sola.



