Córdoba

Córdoba / EL PSOE CORDOBÉS SE ROMPE

La debacle electoral, Durán y las autonómicas levantan el hacha de guerra

El secretario general vive los peores momentos al frente de un partido escindido que está a un paso de estallar si Griñán se estrella en las autonómicas

Día 18/12/2011

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El PSOE cordobés no se aguanta más. Mientras los socialistas de Almería, Jaén y Málaga ni siquiera sostienen la árnica implorada por Griñán para quemar el último cartucho de las autonómicas, en Córdoba, la prudencia con ribetes de cobardía y, sobre todo, el desánimo y el miedo a ser arrollados por la bola de nieve en que se ha convertido su partido se han acabado. Los críticos a Juan Pablo Durán parecen haber dado un paso al frente de una vez, y lo simbolizaron el pasado miércoles posando con el autor de un ensayo sobre el nuevo socialismo que ataca, paradójicamente, contra el sistema y el aparato que ha perpetuado a muchos de los cargos que ahora se rebelan contra el dirigente del Sector Sur.

«Es una foto muy bonita, pero, si hay sector crítico, que no lo creo, que vayan al comité del lunes por mañana y muestren allí sus diferencias. Nuestra situación es remontable». Quien así se manifiesta a ABC es Durán, que fue elegido el 19 de julio de 2008 secretario provincial del PSOE por el 94% de los compromisarios, tras una temporada como «fontanero» de su antecesor, José Antonio Ruiz Almenara. Hoy vive los peores momentos al frente de un partido roto que aspira, además, a poder estallar en mil pedazos si Griñán se estrella en las próximas elecciones autonómicas.

Desde que cogiera las riendas del partido, los resultados en las tres citas electorales celebradas (europeas, municipales y generales) han sido nefastos. Se han perdido alcaldías, la Diputación, senadores, un diputado nacional, decenas de miles de votos; se ha convertido en la cuarta fuerza de la ciudad, ha elevado a Rosa Aguilar tras su espantada de IU a los altares del puño y la rosa y, para más «inri», en apenas un año, Durán ha invitado a marcharse, directa o indirectamente, a casi una docena de cargos públicos.

El nerviosismo está desatado. Aunque Juan Pablo Durán, muy aficionado a crear núcleo duro con familiares y próximos, está apoyado aún en una parte de la provincia, donde los resultados de las generales han soportado algo mejor el desastre, la rebelión está en marcha. Silenciosa y simbólica. Y aunque el portavoz del PSOE en Capitulares saca pecho y guante esperando a sus defenestradores, éstos no parecen dispuestos a liquidar sus energías en una batalla que parece perdida.

La utopía de las bases

No obstante, la candidatura a las próximas elecciones regionales será también una fuente de conflicto, por la cantidad de excargos que los socialistas acumulan en el paro tras los reiterados batacazos en las urnas y el rechazo de sus electores. Hay muchos favores que pagar, y en el filo de la palestra no es conveniente que se aglomeren muchos aspirantes.

«De los 1.200 afiliados que hay en la capital, apenas si participan unas 200 personas en las reuniones de bases, y ni la mitad vota y participa más activamente. No hay conexión con la calle y sólo vale el “Sálvese quien pueda” o el “Mejor que me coja dentro”», explica a este periódico un viejo e influyente militante que, como muchos otros —unos en público y casi todos en privado— no aciertan a comprender cómo Durán no ha dimitido. «Tiene el grupo municipal roto y perdido. Las cañerías hacen agua por todas partes. En la Diputación, Niñoles y Blanco no se pueden ver, y de cara a Sevilla, los socialistas cordobeses seguimos en la cuarta fila», apunta una dirigente de peso.

Será en la segunda quincena de enero cuando el PSOE cordobés celebre un congreso extraordinario para elegir a los 20 delegados que le tocan en el cónclave federal que elegirá al futuro secretario general. El propio Durán ha advertido ya «que no será tranquilo». Para muchos será la última oportunidad de pasarle factura a quien ha querido «descabezar la Junta en Córdoba y el Ayuntamiento o la Diputación para situar a un núcleo duro de perfil bajo que, para colmo, se aferra a la bandera de una “semitránsfuga” como Aguilar», sentencia un socialista con mucha influencia que sí admite que la exregidora supo aguantar en la provincia el pasado 20-N. Pese a la contundencia de todas las valoraciones, la mayoría de críticos a la gestión de Durán siguen optando por la cautela y la discreción, pues en este partido sigue siendo mejor no salir en la foto, o por lo que pudiera pasar en un futuro. Lo cierto es que desde junio de 2009 con los comicios europeos, los socialistas han llegado a perder hasta 20 puntos en una provincia que siempre han controlado.

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