El lunes se reunirá por primera vez el consejo de administración de Kutxabank, la entidad resultante de la fusión de las tres cajas vascas —sellada por las respectivas asambleas el pasado 23 de septiembre— donde BBK tendrá un papel predominante (y ahí estará incluida Cajasur) por el volumen de negocio y activos de su grupo. De hecho, Mario Fernández se vislumbra a todas luces como su futuro presidente, en un consejo con 15 componentes: 10 elegidos por el PNV, 4 por el PP y uno más que será el presidente de Caja Vital, Carlos Zapatero. La composición ha levantado ampollas en el PSOE-PSE y Bildu, con fuerza en el seno de la Kutxa, aunque Fernández salió ayer al paso de las críticas para defender que se trata de un consejo de «carácter profesional». El nuevo banco nace con el traspaso de los activos financieros de las tres cajas de ahorros vascas, pero el mantenimiento diferenciado de sus respectivas obras sociales. Entre los planes de futuro, la nueva entidad financiera también se ha planteado la revisión de sus sociedades participadas. De cualquier modo, Mario Fernández insistió en que no mantienen ninguna vía de negociación abierta con ninguna entidad.


