Bretón sigue jugando al despiste. El padre de los niños Ruth y José, desaparecidos el pasado día 8 de octubre en Córdoba, negó por escrito a Instituciones Penitenciarias que se encontrase en una huelga de hambre, después de que, tal y como adelantara ayer ABC, los presos de confianza que le vigilan dieran la voz de alarma a la dirección del centro porque durante toda la semana de Navidades tiró a la basura la comida del racionamiento y «no probó bocado», confirmaron fuentes del centro penitenciario cordobés.
«Bretón se mantuvo en esta actitud durante días, así que era lógico que se tomara esta medida», explicaron las fuentes consultadas que añadieron que el padre de los niños se mantuvo en sus trece durante días «uno de los presos de confianza incluso trató de convencerlo de que tomara algo de líquido con azúcar, pero él se negó en redondo», revelaron fuentes internas de la prisión cordobesa
La actitud de Bretón, que no había comunicado nada a la dirección de la cárcel, motivó que, ante la posibilidad de una huelga de hambre encubierta, los responsables médicos del centro penitenciario cordobés tomaran la decisión de hacerle las pruebas habituales para controlar sus niveles de azúcar, así como el peso y la tensión, confirmaron ayer fuentes de Instituciones Penitenciarias a las que, al no haber ninguna comunicación por parte del recluso, «no les consta» que hubiera iniciado la huelga de hambre.
La medida de ser controlado médicamente no gustó nada Bretón que sigue empeñado en que le se retire el protocolo de prevención de suicidios, precisamente por la vigilancia a la que se le somete.
En vista de si mantenía su actitud de no probar bocado, estos controles seguirían, el padre de los niños justificó el ayuno de días indicando que no comía porque le dolía la garganta y, posteriormente, el pasado día 30 remitiendo una carta a la dirección de la cárcel en la que asegura por escrito que come «No estoy en huelga de hambre, ya que nunca lo he estado».



