Día 06/01/2012
Han pasado ya varios meses y ahora, al hacer balance del año, caigo en la cuenta de un «pequeño» detalle que en su momento no fue suficientemente ponderado: el pasado 14 de agosto, por la mañana, la televisión pública francesa —repito, «la televisión pública francesa»— retransmitió en directo, para su programa religioso «Le jour du Seigneur», la misa que se celebró en la Catedral de Córdoba con la asistencia de unos dos mil jóvenes de varios países que se disponían a ir a la Jornada Mundial de la Juventud.
La misa duró exactamente 55 minutos, y el total de la emisión alcanzó la hora y cuarto. Pude ver después la grabación y es una auténtica maravilla de arte y técnica, en la que Córdoba sale muy bien parada.
Y es curioso: aunque Francia, a diferencia de España, es un país constitucionalmente laico (la palabra «laico», por cierto, no aparece en la constitución española), allí nadie pone el grito en el cielo por que su televisión pública —insisto, pública— se gaste una pasta desplazando fuera de su territorio unos equipos técnicos y humanos para retransmitir nada menos que una misa. Mientras tanto, aquí, los laicistas de salón —no neutrales en materia religiosa, sino anticristianos con careta— montaban pollos muy repugnantes insultando a chicos y chicas que habían venido de los cinco continentes a pasar unos días de fiesta y oración (y a dejarse una pasta también, por cierto).
Creo que los «laicistas» españoles tienen mucho que aprender de quienes, como los franceses, de verdad saben de laicisimo y lo practican con la mayor naturalidad y respeto.



