Inaugurando carencias, Andalucía marca la diferencia. Esta parece ser una de las principales directrices de la actual campaña de promoción del Gobierno de la Junta. No en vano, el consejero de Educación, Francisco José Álvarez de la Chica, acudió ayer tarde a Córdoba para estrenar oficialmente el nuevo Conservatorio Profesional de Música «Músico Ziryab», situado en el Vial Norte, y en cuyas obras de construcción la Junta ha invertido 9,25 millones de euros. El gasto no ha impedido, sin embargo, que los alumnos que cursan Secundaria en este centro lleven esperando un nuevo mobiliario escolar desde que comenzó el curso, que evite que tengan que estar «apelotonados» en las aulas, según denuncian los padres.
El consejero pasó por un conservatorio que aún no conoce la calefacción, a pesar de tener la instalación nueva, ya que no se ha puesto ningún día por falta de potencia eléctrica del centro o «porque no hay dinero ni para pagar la luz», según señalaron a ABC Córdoba varios padres, que afirmaron que, en algunas aulas y días, «los alumnos han tenido que dar las clases con los chaquetones puestos».
Sin mesa ni silla
La falta de espacio y mesas adecuadas provoca que algunos de los cerca de 150 alumnos que estudian la ESO y primero y segundo de Bachillerato en este Conservatorio no cuenten ni siquiera con una mesa y silla propias, así que tienen que apretarse en las aulas con sillas que llevan acopladas un soporte para poder escribir, con el consiguiente malestar y merma de la calidad educativa, según señala la presidenta de la Asociación de Padres de Alumnos del Conservatorio, María Dolores Franco.
Estos alumnos conforman seis grupos adscritos al Instituto López Neyra del Parque Figueroa, que en virtud de un programa de coordinación cursan Secundaria en este conservatorio durante cuatro mañanas a la semana, para continuar con sus enseñanzas musicales por la tarde.
El problema radica en el hecho de que las aulas del Conservatorio están diseñadas para ajustarse a la ratio de 15 alumnos por clase que establece la normativa de las enseñanzas musicales, que este centro cumple y que ocasiona que «en las clases de la tarde no haya problemas», según María Dolores Franco; pero que no están preparadas para la ratio de 25 estudiantes por clase de Secundaria, según confirma el propio director del Conservatorio, Ernesto Blanco.
Ante esta situación, y por la imposibilidad de modificar el tamaño de las aulas, los padres y la Dirección del Conservatorio plantearon como posible solución, a principios de curso, cambiar el mobiliario existente por unas nuevas mesas y sillas algo más pequeñas y hechas a medida, que al menos permitieran más comodidad y mejores recursos para todos.
Sin embargo, cuatro meses después, el mobiliario antiguo procedente del anterior Conservatorio cordobés de la avenida del Mediterráneo sigue presente en estas aulas, a pesar de que los padres llegaron incluso a plantear en octubre que ellos se encargaban por su cuenta de comprar el nuevo mobiliario. Fue entonces cuando desde la Delegación Provincial se indicó que el ISE, el ente público Infraestructuras y Servicios Educativos adscrito a la Consejería de Educación, instalaría en breve un nuevo mobiliario que, de momento, brilla por su ausencia, aunque la dirección espera que sea en breve.



