Calixto Torres ha puesto en marcha una pequeña editorial con la que pretende ayudar a los escritores cordobeses
Día 22/01/2012
El libro, como objeto, es el resultado de un trabajo colectivo. El editor es el eslabón necesario entre quien tiene algo que escribir y los lectores que desean conocerlo. Detorres Editores es un proyecto que nació en 2005 gracias a la tenacidad de Calixto Torres.
—¿Cuál es el principal problema de una editorial?
—Indudablemente, la financiación pues son muchas las dificultades que surgen hasta que un libro ve la luz. Por fortuna, puedo presumir de tener un buen número de amigos dispuestos a arrimar el hombro y ayudar.
—¿Qué es lo que provoca mayor satisfacción en su trabajo?
—Ver la cara de un autor tras la firma de ejemplares el día de la presentación de su primer libro. Pienso que es cuando verdaderamente empieza a creerse que ha llegado a ser lo que siempre ha deseado.
—¿Se puede vivir de este oficio?
—En un ochenta por ciento todo lo que ha publicado Detorres Editores es poesía y todos sabemos que la poesía es algo de lo que no se vive. Se vive para ella.
—¿En qué lectores pensaba usted al diseñar su editorial?
—No he pensado nunca en un modelo de lector. Los géneros literarios por los que apuesto no entienden de generaciones ni sectores. Se mueven por impulsos y sentimientos. En ese aspecto me puse al amparo del destino.
—¿Cómo es la relación entre el autor y el editor?
—Bastante cordial. Tenga en cuenta que para llegar con una barca a la orilla se necesitan dos remos perfectamente coordinados.
—Tras leer un manuscrito, ¿qué es lo que le convence para publicarlo?
—Las lecturas prematuras son muy apasionantes y si hay algo que me atraiga, además de la calidad de contenido y las formas, es la frescura que poseen algunos autores.
—¿Es difícil encontrar nuevas voces con algo que decir?
—Hay quien piensa que ya está casi todo dicho pero cada autor guarda dentro de sí la sombra de un creador original. No es difícil encontrar nuevas voces, lo complicado es saber hacia dónde caminan.
—¿La gente tiene tiempo para leer?
—Se dedica en general poco tiempo a la lectura. Faltan lectores y sobran libros. Hay exceso de oferta y conlleva que muchos libros publicados queden condenados a no salir de la caja donde fueron ubicados tras imprimirlos.
—¿Los lectores desean encontrar nuevos autores?
—Para evitar la decepción, prefieren comprar obras de las que al menos tengan alguna referencia. Estoy convencido de que hay mercado para la poesía que se hace en Córdoba si bien siempre estaremos hablando de un género literario dedicado a un sector muy minoritario de la población.
—¿De qué manera les perjudica la llegada del libro electrónico?
—Es otra opción más en el abanico de posibilidades del mercado y debemos adaptarnos. Pero el libro en papel no corre riesgo. Los amantes de la lectura experimentan una sensación muy particular mientras sostienen un libro entre sus manos. Se dice que es algo sólo comparable a una caricia en la más absoluta intimidad.
—¿Qué consejo le daría usted a un poeta desconocido?
—Que no desmonte su torre para crear un ático. Que no desista y se mantenga firme en sus propósitos intentando, aún en la diferencia, ser fiel a sí mismo.



